El Tíbet de Sudamérica
Al cierre del primer tomo de su célebre e incómoda Historia de Bolivia, Alcides Arguedas rescataba una sentencia del escritor chileno Wálker Martínez. Corría el año 1877 y Martínez, apuntando al encierro geográfico de la patria que le debe a Bolívar su nombre, la bautizaba con un estigma de vigencia escalofriante: Bolivia era el “Tíbet de nuestro continente”.
Transcurrido un siglo y medio, el diagnóstico permanece intacto pues hoy el país sigue al margen de los grandes flujos de las ideas, la cultura global, el turismo y la economía. Bolivia, ya casi en pleno siglo XXI, continúa habitando su propio aislamiento.
No nos confundamos. Que el país consuma y padezca la modernidad occidental –con su ritmo frenético y depredador– no significa que exista en el mapa de las finanzas internacionales, la atracción de inversiones o la irradiación cultural. No pertenece, en el sentido estricto, al concierto de la civilización contemporánea.
Sin embargo, en estas dos últimas décadas........
