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La autonomía secuestrada

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Dieciséis años después de proclamadas las autonomías, Bolivia continúa administrándose bajo la lógica heredada del Estado centralista. Cambió la arquitectura constitucional, pero no la cultura del poder.

El nivel central sigue concentrando decisiones, recursos y competencias, mientras los municipios observan cómo el autogobierno prometido termina subordinado a disposiciones ajenas. En otras palabras, el país descentralizó el Estado en la norma, pero no en la práctica del poder.

No es necesario recorrer toda la historia republicana para comprender este fenómeno. La Revolución nacional de 1952 fortaleció el centralismo como respuesta al temor de la fragmentación territorial.

Aquella decisión pudo responder a las circunstancias históricas de entonces, pero consolidó una cultura política que convirtió la........

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