No toda brisa es del todo benigna
Si no fuera por mis convicciones y cierta suspicacia, algunas voces me interpelarían en lugar de causarme gracia. Esa mezcla de buenas intenciones y activismo dogmático se apropia de banderas nobles; y se blinda de la crítica acusando a quienes cuestionan (así sea una mínima parte de sus axiomas) de conservadores, voceras del patriarcado, compinches de agroindustriales, racistas o, como dirían los españoles, de lo que les salga de los cojones. Siempre usando el señalamiento “ad hóminem” (a la persona).
Estos días de revuelo por el proyecto de Ley No. 010, “Ley Brisa” (de Incorporación del tipo penal de violación incestuosa, eliminación de estupro, y el reconocimiento de la falta de consentimiento como elemento constitutivo del delito de violación para garantizar el acceso a la justicia), cuyo tratamiento se encuentra en la Cámara de Diputados, leí, en un afiche que promueve la ley, esta joya de la manipulación: “¿Te da miedo la Ley Brisa? Ahora imagina el miedo de las víctimas”.
Lo que estos magos del encuadre comunicacional nos dicen a quienes tememos que esta norma cree una asimetría penal y transgreda principios jurídicos básicos (por prevenir una injusticia provocarían otras), es que hacemos apología de la misoginia, y que, por ello, nos convertimos en cómplices del violador…
Quizás si estas personas –de cuya sensibilidad no dudo– se sacudieran el virtue signaling (alarde de virtu) y comprendieran que también se puede ser bueno apelando a la razón........
