Rechazo vehemente a la violencia
Los hechos de violencia producidos anteayer en la ciudad de La Paz deben ser rechazados vehementemente por toda la población, no solo paceña sino boliviana.
No es posible admitir que energúmenos, a título de “ponchos rojos”, cobistas o lo que sea, agredan a pasajeros de un minibús o a periodistas que cubren la información, como sucedió anteayer en la mañana.
No se puede tolerar que dos policías, aimaras como sus agresores, sean golpeados salvajemente, como ocurrió en la estación Camacho de la línea Celeste del teleférico. No pueden darse hechos como los intentos de toma de estaciones de Mi Teleférico (por las cuales, por lo demás, se desplazan los violentos) o destrozo de vehículos con piedras como ha sucedido.
¿Es razonable que, porque la administración de justicia en Bolivia es desastrosa, se asalte y destruya el edificio en que funcionan los juzgados? ¿Está bien que los energúmenos asalten y roben una óptica ubicada en pleno centro de La Paz? ¿Debemos aplaudir la quema de un vehículo policial solo porque hay policías corruptos?
¿Qué daño ha hecho a La Paz a los energúmenos para sufrir un cerco que impide a su población contar con alimentos, combustibles, medicinas y oxígeno?
Los ilusos dirán que se trata de la revolución, pero, cuando se examina las razones por las que está ocurriendo, se llega a la evidencia de que no hay tal, que no se está viviendo una crisis general nacional, caracterizada por un punto de quiebre en el cual hay una clase dominante que ya no puede mantener su dominio absoluto y las........
