Cínicos, estoicos y un homenaje
El cinismo y el estoicismo fueron dos escuelas filosóficas de la antigua Grecia, que surgieron en momentos en que la ciudad-Estado daba paso a organizaciones más extensas y complejas como el imperio de Alejandro Magno.
Los cínicos, pertenecientes a la primera de esas escuelas, sostenían que la virtud consiste únicamente en el bien, y estriba en la modestia, en la continencia, en el contentarse con poco. “El sabio apenas tiene necesidades y desprecia aquello que el común de los hombres desea. El sabio sigue sólo la ley de la virtud, no preocupándose de las leyes positivas. Así no es extranjero en ningún lugar, siendo por tanto ciudadano del mundo (cosmopolita)”, decían.
El más famoso de los cínicos fue Diógenes, que vivía en un tonel y de quien se cuenta que, cuando Alejandro Magno fue a buscarlo y, parándose frente a él, le ofreció lo que quisiera (al fin de cuentas era emperador), recibió como respuesta: “Retírate, me estás quitando el sol que no me diste”.
Por su parte, los estoicos concibieron un ideal de hombre sabio: aquel que ha vencido todas las pasiones y se ha librado de las influencias externas. “Tan sólo así, se obtiene el acuerdo consigo mismo, esto es, la verdadera libertad”, afirmaban. Sostenían la existencia de una “ley natural” que domina el mundo y que se refleja........
