Sánchez, Zapatero, Stalin y gente así, explicados
Sánchez, Zapatero, Stalin y gente así, explicados
Necesitaríamos un Alejandro Magno con el liderazgo y el coraje para asumir la responsabilidad de cortar el nudo gordiano que atenaza una democracia cada vez más convertida en un juego de antipatriotas, chorizos y bellacos.
Hay un misterio mayor que el universo propuesto por la mecánica cuántica, a saber, el espectáculo de los socialistas justificando lo injustificable, cayendo en la indecencia y, lo que es peor, en el ridículo, solo comparable a esos argentinos que creen que su selección de fútbol ha sido vencida por una conspiración españolista-islámica-woke.
Pero el aparente misterio de la multiplicación de joyas y subvenciones por parte de los socialistas se explica racionalmente. Basta escarbar en la bibliografía académica, de la psicología a la ciencia política, para entender cómo un líder lleno de buenas intenciones –digamos Lenin o Stalin, Sánchez o Zapatero– puede acaparar el poder ilegítimamente, cometiendo toda clase de tropelías (salvando las distancias entre el genocidio perpetrado por los comunistas soviéticos y el asalto a los joyeros por parte de los socialistas españoles). Las respuestas combinan mecanismos cognitivos y de personalidad con incentivos estructurales de supervivencia política.
David Owen ha tenido un pie en cada mundo. Neurólogo y expolítico, ha estudiado cómo el poder prolongado altera la cognición y la personalidad de los líderes. Owen denominó "síndrome de la soberbia" al trastorno desarrollado por la exposición crónica al poder que conduce al desprecio hacia la crítica, la........
