Aznar, un puro y la guerra de Irán
Aznar, un puro y la guerra de Irán
Sánchez acude al Congreso con la obligación de informar sobre la guerra de Irán y nos habla de lo que le viene en gana, empezando por algo que sucedió hace 23 años y que, además, falsea.
Pedro el Pacificador intervino ante el pleno del Congreso de los Diputados -el pasado miércoles- para informar sobre la guerra en Oriente Próximo y, con su reconocido desparpajo, comenzó recordando que hace 23 años hubo un presidente que fue de lo malo lo peor y nos apuntó a una guerra en Irak para satisfacer su ego. Se llamaba (y se llama) José María Aznar. Su risa se emboscaba tras un bigote. Mascullaba. Cuentan los suyos que les tenía en vilo con un cuaderno azul en el que apuntaba los nombres de los que hacían pellas. "Debéis saber queridos niños -les dijo Sánchez a los diputados- que desde jovencito Aznar anhelaba ir a la Casa Blanca para fumarse un puro y poner los pinreles sobre una mesita junto al presidente americano. Para conseguirlo nos arrastró a esa locura (refiriéndose a la guerra de Irak)… porque quería sentirse importante. Porque quería que el presidente George Bush le invitara a un puro y poner los pies sobre la mesa. Sí, queridos niños, insistió. Una guerra a cambio de ego". Mintió como solo él sabe hacerlo. Como un bellaco, porque la foto a la que se refiere se tomó en Canadá el 25 de junio de 2002. El presidente Aznar asistía a una cumbre del G8. A su derecha, el canciller Schröder y el primer ministro japonés Koizumi. No están en la Casa Blanca. Falta más de un año para que Estados Unidos invada Irak. Preguntado en una entrevista, Aznar recordaba: "Estábamos en un descanso y al entrar........
