Bacigalupaciones misteriosas
Bacigalupaciones misteriosas
¿Qué significaba prevarigalupación? Politización infame de la Justicia que conduce a la prevaricación descarada pero impune.
Que un hombre haya tenido la ocasión de dejar su apellido en el lenguaje político, ya es de nota. Prevarigalupar, que une la cosa esa de prevaricar, que cuando se aplica a un jurista es de traca, al apellido Bacigalupo, es mucho más que una gracieta de un plumilla: es un señalamiento con el dedo acusador precisamente a alguien a quien ni su formación ni su tendencia política le deberían haber conducido a esa espesa mancha imborrable.
La historia es conocida. El entonces juez Javier Gómez de Liaño fue condenado por el delito continuado de prevaricación dolosa por un Tribunal presidido por el propio Enrique Bacigalupo, y compuesto por Gregorio García Ancos, ponente, y por José Manuel Martínez-Pereda Rodríguez que, en voto particular, negó que la conducta del encausado pudiera calificarse como prevaricación dolosa. Por dos a uno se impuso la condena. ¿Cuál fue su "delito" real? El pecado verdadero que cometió Gómez de Liaño, según sus implacables perseguidores, fue osar enfrentarse a los presuntos delitos cometidos por el grupo económico y político dirigido por Jesús de Polanco bajo la batuta de Juan Luis Cebrián, en el diario El País y la Cadena Ser, entre otros hilos de su tela de araña.
Este juez campeador contempló........
