Begorio & Sanchino
Me he hecho con una sudadera negra de la Colección Soto del Real, con el símbolo del PSOE en neón rosado junto a la silueta de una sobrina de Ábalos.
Odio ir a comprar ropa. Soy un tío, no un constructo de varón empujado por el ambiente sociocultural hacia la condición de macho, un tío-tío, y tengo dentro lo peor de la especie. No pregunto direcciones a desconocidos aunque tarde 10 horas más en llegar a mi destino, acumulo miles de latas de cerveza a mis pies cuando veo fútbol, y tengo para mí que cada minuto que consumo metido en uno de esos asfixiantes probadores de ropa, con luz de quirófano y música disco a toda caña, disminuye un 10% mi heterosexualidad.
Todo lo que está establecido que ha de hacerse en la misión de comprar ropa me crispa: comerse un atasco, aparcar en un centro comercial, entrar en tiendas posmodernas desangeladas, buscar algo adecuado, responder preguntas extrañas de un dependiente, probarme varias versiones, escuchar el veredicto de los presentes –sean conocidos o no–, hacer dos horas de cola en la caja, y finalmente dejarme el sueldo del mes. Me pongo amarillo solo de pensarlo. Por eso estoy tan agradecido a Pedro Sánchez y,........
