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Lo mejor y lo peor de la guerra civil en Vox

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25.03.2026

Lo mejor y lo peor de la guerra civil en Vox

Si surge un segundo Vox, lo normal es que suba el PP, pero también que se pierdan votos y escaños. Y eso sólo beneficia a Sánchez.

Entre el Vox oficial y el Vox histórico ha estallado algo más que una guerra de reproches, el previsible ajuste de cuentas entre los que se han quedado con el partido y los que lo fundaron y han sido expulsados en masa y a patadas. Lo que está apareciendo es la verdadera naturaleza de la dirección y de la militancia de Vox, que son de un sectarismo estremecedor. En todos los partidos que tienen una crisis, y todos, tarde o temprano, acaban teniéndola, afloran viejas cuentas pendientes, episodios de chantaje y degradación que en su día se negociaron y desactivaron, pero que, al abrir la caja de los truenos se convierten en una salvaje mascletá, de la que unos y otros salen con la cara tiznada, tras estallarles la pólvora en las narices.

Lo peculiar de la crisis en Vox es que los ataques más personales y feroces no provienen de la minoría acampada en el extrarradio, sino de la dirección, que ya mostró su fuerza echando del partido a los más molestos. Que Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega Smith se quejaran del comportamiento de Abascal con ellos, era, hasta cierto punto, previsible. Que el partido, con el aparato mediático de los Ariza y los bots de Zancajo en primera línea, haya salido en tromba a insultar personal y políticamente a los que, hasta hace poco, eran los más valorados, dentro y fuera de Vox, no era mi previsible ni normal. La respuesta, sí; con tanta violencia, no.

Todos los que critican a Vox siempre están a sueldo de alguien

Nuestro grupo fue pionero en padecer las campañas injuriosas que, según denuncian ahora las víctimas de Vox, se organizan desde dentro y siempre por orden de la dirección, ayer y hoy dirigida por la Banda de los cuatro. En la versión original china, la banda estaba aparentemente dirigida por la esposa del Gran Timonel, Chiang Ching, pero en realidad la dirigía el propio Mao, "el quinto de la banda de los cuatro". Chiang Ching dijo ante el tribunal que la juzgó y condenó a morir en la........

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