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Trump no está loco, está peor…

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24.03.2026

Foto de archivo del presidente de EE. UU., Donald Trump. / Will OIliver / EFE

Trump no está loco. Sabe perfectamente lo que quiere y a a eso dedica todos sus esfuerzos. Y el entorno de palmeros va en la misma línea. Sus guerras actuales y venideras: Ucrania, Palestina, Venezuela, Irán suponen una estrategia bien calculada, aunque haya mentido a su partido i correligionarios. En su campaña electoral, Trump, prometió no inmiscuirse en guerras con otros países y centrarse en “USA first”. También dijo algo así como que la guerra entre Rusia y Ucrania la acabaría en 24 horas…La realidad es que está haciendo todo lo contrario. La pregunta es: ¿Dónde estamos en cada una de la guerras que ha montado? ¿Cuál es el motor de cada uno de ellas? Sin olvidar la guerra de los aranceles y las distintas excentricidades.

¿Para qué sirvió la alfombra roja que le puso a Putin en Alaska? Puro teatro para alimentar a los medios de comunicación e intentar manipular burdamente al mundo. El objetivo era obligar a Zelensky a ceder una parte del territorio que los rusos no han sido capaces de conquistar por las armas y, de paso, apuntarse al botín de la reconstrucción, las tierras raras y todo lo que huela a dinero. Las vidas humanas no importan.

Palestina, a pesar de que ahora Israel está más entretenido con Hezbollah e Irán, sin embargo continuan, diariamente sin cobertura mediática, los ataques en Gaza y de los colonos en Cisjordania. El objetivo, ya confesado, laminar al pueblo palestino, reducirlo a meros esclavos del “resort” en Gaza y machacarlo en Cisjordaniapara que abandonen sus hogares y sus tierras. Así de claro. La gente tiene hartura de éste conflicto y los principales actores lo saben, por eso, ante este cansancio mediático actúan con más crueldad. Al final, el negocio del “resort” puede ser interesante para los Trump. Y, de paso Israel, se anexiona paulatinamente las tierras de los palestinos en Cisjordania.

En Venezuela, Trump, con las múltiples excusas que ha querido vendernos, ha logrado sus objetivos. Por un lado colocar un gobierno títere pseudo-democrático y controlar las riquezas petrolíferas de esepaís. Algo tienen que ver los actuales mandatarios de Venezuela en esa operación militar modélica.

Y la última hazaña del amigo Trump ha sido, aunque lo niegue, seguir los consejos de Netanyahu. Irán es el eterno y más peligroso enemigo de Israel, pero los objetivos de Trump e Israel no son los mismos. Para Trump lo importante es, como lo ha declarado de alguna manera, controlar el Estado iraní y de paso sus recursos naturales. Lo de Irán, es muy complicado, ya que es un país muy complejo desde todos los puntos de vista.

Uno tiene que saber donde se mete. Irán no es Irak. A Israel sólo le interesa destruir al máximo su capacidad operativa militar y nuclear para que la amenaza, que estará siempre presente, disminuya temporalmente, aunque tenga que estar continuamente vigilante. Evidentemente el régimen de los “ayatollahs” es altamente sanguinario, pero éstas intervenciones externas, dadas las consecuencias políticas y económicas que están teniendo, habría que estudiarlas con más precaución, ya que el mundo está totalmente en vilo en cuanto ala evolución de esta guerra. Trump ha caído en la trampa de Israel. Ya veremos este “follón” donde termina, ya que los ataques a los países del golfo, cuya tranquilidad y economía se sienten amenazadas, puede pasarle factura al presidente de los Estados Unidos. Además, China y Rusia están muy atentos a la evolución del conflicto, y esperan con paciencia ver pasar el cadáver, evidentemente político, de su vecino hegemónico.

Es el mundo de Trump, y esperemos que los norteamericanos reflexionen y le pongan coto a estos desmanes en próximas elecciones.

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