Eliseu, entre lechugas
Eliseu Climent, en una imagen de archivo.
Recuerda uno a Eliseu (Climent) en los años setenta, en los años ochenta, en los años noventa, y pasando la hoja del siglo febril, hasta hoy mismo. Toda una vida, que canta el bolero. Lo recuerda uno siempre entre aventuras y con la risa por delante, como si las sombras no existieran, y ha habido muchas sombras y muchos insomnios. Pero las tinieblas hay que encerrarlas en casa. Eliseu no era un intelectual pero sí que lo era. No era un “escurabutxaques” pero sí que lo era. No era un activista del nacionalismo cultural norte/sur pero sí que lo era. Eliseu lo que hizo muy bien es llenar vacíos. Ahora está un tanto retirado aunque tampoco lo esté. Su hija Laia quiere que no trabaje tanto, pero esto es un imposible, entre otras cosas porque Eliseu no pertenece a una familia concreta, ni a una Rosita (Raga) concreta, que es su esposa, ni a una Laia concreta, sino que Eliseu nos pertenece a todos, incluidos a los que no “pertenece”, que son legión y sobre todo son muy fans del espíritu barraqueta. A Eliseu lo que le ha pasado es que cuando han mandado las izquierdas, entonces han huido de sus cercanías por si las etiquetaban y perdían votos, y cuando han mandado las derechas, pues ya se sabe. A ver si nos entendemos. En esa corriente del valencianismo último vinculado al “perill catalá”, que diría Bayarri (los inicios del valencianismo último los sitúo yo hace unos sesenta años, cuando el seat 600 empezaba a poblar las carreteras nacionales y Raimon........
