El país que se viste rojo, o blanco, para soñar
Andrés Iniesta celebra su gol que dió la victoria a España en la final del Mundial de 2010 / EFE
Hay muy pocas cosas capaces de parar un país. Muy pocas que consigan que durante noventa minutos desaparezcan las diferencias, se aparquen las discusiones y millones de personas miren hacia el mismo lugar con idéntica ilusión. La final del Mundial es una de ellas.
Este domingo, España lo puede volver a conseguir. Dieciséis años después, la Roja -ya no rojita porque se lo ha ganado a pulso- tiene la oportunidad de volver a tocar el cielo y con ello volver a demostrar porqué el fútbol es el deporte rey. Seguro........
