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Un facha, un carca y un cándido

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28.03.2026

Pérez Llorca, ayer en Alicante. / PILAR CORTES

Llámenme facha. O viejo. Pero las imágenes esta semana de la salida de prisión de Soledad Iparragirre Anboto me revuelven el estómago. Sé que ha pagado 22 años en cárceles y que es un proceso reglado de semilibertad como el de cualquier otro preso. Pero ETA es lo que es en nuestra conciencia, Anboto no es cualquiera que se equivocó sino una de las jefas de la banda y las imágenes de su salida, envuelta de acólitos, entre aplausos y abrazos, con la fuerza suficiente para intentar interponerse ante las cámaras, como si fuera una victoria en vísperas de homenajes y fiestas… Todo ese ambiente que no muestra arrepentimiento alguno, sino lo contrario, a pesar de tanta sangre inocente que parece ser hoy menos digna de celebraciones. Llámenme antiguo.

Anboto, al salir esta semana de la prisión en semilibertad. / Javier Etxezarreta

Llámenme carca. Pero no llevo bien el tono de triunfo de algunas informaciones sobre la eutanasia de Noelia Castillo. Todo el respeto a su decisión, justificaday sostenida en el tiempo, ante una vida de mierda, pero poco que celebrar, y sí lamentar que la sociedad no haya sabido protegerla mejor: de las violaciones, de una situación familiar inaguantable, de la soledad y los trastornos psiquiátricos. La consecuencia de todo ello es un estado irreversible que los jueces en distintas instancias han considerado que entraba en las condiciones adecuadas para una muerte digna. Ya está. Ahora es el tiempo del respeto. A la persona y a la justicia. Pero poco que celebrar.

Llámenme cándido. Todavía creo en el ejemplo moral de los gobernantes y, por eso, no entiendo que se pueda dar como normal que la pareja del actual president doble su sueldo al pasar de ser administrativa en Finestrat a serlo en València a cargo de la diputación provincial. El puesto que ahora ocupa, de secretaria de dirección en un área de la corporación, está catalogado con una retribución de más de 52.000 euros, como todos los que están en esas extrañas plazas de libre designación solo ocupables por funcionarios que creó la izquierda. Es verdad que ella se ve obligada a cambiar de residencia y de lugar de trabajo en la administración pública porque Pérez Llorca pasa a ser president de la Generalitat y que no ha habido ilegalidad en el proceso de acceso (al menos no se ha podido demostrar nada), pero no es ejemplar en tiempos de descrédito de la política que aumente en tan elevada cantidad su salario solo por ese motivo. Es la misma persona, con la misma catalogación laboral, pero ¿por qué ahora la retribución es el doble? Explíquelo usted en la barra del bar a ver si muchos lo entienden.

Lo inquietante, además, es que todos alrededor del president hayan considerado la situación como normal. Posiblemente es el mundo de hoy, en el que las respuestas van por bandos. Y así, un cargo del PP, al ser puesto delante del caso de la mujer de Pedro Sánchez, responde: “Eso es corrupción, es otra cosa muy distinta. No se puede comparar”. Y aquel del PSOE que observa una persecución enfermiza en la causa sobre Begoña Gómez, no duda en el escándalo del puesto de Vanessa Soler. Y los de Vox, que ven en Sánchez un saqueador sistemático, defienden lo sucedido con la mujer de Llorca. Debe de ser que la familia solo se defiende si es la propia. Más allá de alcances legales, que ya dirán los tribunales en el caso de Gómez, el punto en común en ambas historias es de moralidad: para cobrar un salario mucho mayor o para enviar cartas de recomendación de un empresario afín a una empresa pública.

Sales a la calle y encuentras a cuatro sintecho durmiendo en la puerta del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad. Es como un poema visual

Sales a la calle y encuentras a cuatro sintecho durmiendo en la puerta del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad. Es como un poema visual

Y mientras estamos enredados en estas historias que no deberían ser, pasan desapercibidas actitudes que nos señalan un futuro tenebroso. Así, dejamos pasar que el principal dirigente de la extrema derecha en las Corts suba el jueves a la tribuna de las Corts y propine un discurso cargado de xenofobia en el que el extranjero sin papeles es un delincuente si no demuestra lo contrario y pide que lo que Sanidad gasta en su atención se dedique a “los nuestros”. Es decir, los suyos. Y ese mensaje tan fuera del civismo europeo queda sin respuesta desde el poder porque ellos son los socios del poder y ellos marcan el camino de la irracionalidad. Mientras, los demás se van sumiendo en el descrédito. Y nuestro tiempo, con ellos.

José María Llanos (Vox), este jueves en las Corts. / Ana Escobar

Y entonces sales a la calle una tarde cualquiera y encuentras a cuatro sintecho durmiendo en la puerta del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad. Todo es como un poema visual, como una metáfora de este tiempo de hipérboles y falta de acción. València, capital hermosa y terrible de la poesía sucia.

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¿Y quién piensa en el que compra las entradas?

Llámenme desconfiado. Pero no creo en todo eso del poder valenciano en Madrid ni siquiera ahora que ha sumado una nueva pieza, un ministro, y de Hacienda. Sé que hará lo que pueda y lo que haga, lo hará en busca del bien, pero el poder de los cargos es apariencia de poder. El poder real necesita mucho más que cargos políticos.

Juan Francisco Pérez Llorca


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