menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Mónica Oltra

16 0
04.04.2026

Mónica Oltra, en el congreso de Iniciativa, hace una semana. / Kai Forsterling / Efe

Son tiempos en que vivir es estar en una serie. Los cánticos racistas contra los musulmanes de miles de personas en un estadio de fútbol de Barcelona no sé si son reales o son de Salvador, una de las últimas series que empecé a ver. No la acabé. Parecía demasiado real con todos esos ultras bárbaros persiguiendo a los “moros” del equipo contrario, toda esa distorsión de la realidad a través de las noticias y los reels y todo ese mundo donde no hay buenos.

La distopía era esto. Esto que nos acorrala. Y utopía contra la distopía es el mensaje con el que Mónica Oltra ha vuelto a la arena pública, como una baronesa noir. El silencio le ha venido bien para leer este tiempo.

Nunca he formado parte del club de admiradores fieles de Oltra. Ni antes, ni durante ni después del Botánic. He respetado y valorado su olfato político, su visión estratégica, su sagacidad liderando una minoría y los resultados obtenidos frente a un bipartidismo que estaba congelando a la sociedad valenciana. Pero también me ha parecido evidente que la gestión pública se le atragantó, que no formó los mejores equipos a su alrededor para un funcionamiento eficaz y solvente, y que llegó un momento........

© Levante