España sí. Rojos no
Atacan la escultura de homenaje a los represaliados del franquismo en Quart de Poblet
Es una ciudad de casi treinta mil habitantes. Pero a mí siempre me gustó mirarla como se mira a un pueblo donde la gente echa raíces y se mezcla con la que poco a poco va llegando para buscarse la vida. Está a un paso de València. Ahí, en ese pueblo grande que es Quart de Poblet, mis amigos Andrés, que era médico, y Mari, que siempre andaba cuidando de todo y de todos como si eso fuera una tarea fácil, casi insignificante, y es sin embargo la más imprescindible. Ya se fue Andrés y lo recuerdo siempre, como si antes y ahora fueran lo mismo y muchas veces lo son, porque la vida no se acaba nunca cuando la convertimos en memoria. Y es precisamente de eso, de la memoria, de lo que escribo este domingo. La memoria. Ese bicho que a mucha gente le provoca sarpullidos sólo con nombrarlo. La memoria.
Las cunetas del olvido
Hace unos días se levantaba en Quart de Poblet una escultura para recordar a las catorce víctimas de la represión franquista en el pueblo. Dicen que fusiladas. No sé por qué se habla de fusilamientos. Si no hubo juicios, o si los hubo fueron ilegales, por qué no los llamamos ya de una vez simple y llanamente asesinatos. Las palabras no son inocentes. Nunca lo son. Fusilar es una cosa y asesinar otra diferente.........
