Archivo Vuelta: Poesía y Filosofía: lo mismo es diferencia
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Recuérdame
Recibí la poesía como una materia obligatoria de ese primer curso que todos hemos seguido, entre cero y casi dos años, para aprender a hablar. En una memoria anterior a mi memoria, y capaz de recordar por mí lo que sin duda he olvidado, las voces de mis padres tienen no solo un timbre que inspira confianza, sino además un ritmo, del que absorbí el secreto mucho antes que el sentido. Quiero decir que mis padres eran poetas y leían en voz alta, continuamente, poemas propios y ajenos.
Todavía niña opuse e identifiqué, por primera vez, poesía y filosofía. En aquel breve texto, como diría El burgués gentilhombre, había yo “hecho metafísica sin saberlo”: “Yo lo veo a Dios / lo veo en pensamiento / Ay que habla en el mar / Ay que habla en el viento”.
A los catorce años, mi madre me habló de la velocidad poética. “El poeta puede alcanzar de golpe”, me dijo, “un blanco comparable al de una larga disertación filosófica porque sigue el camino más corto, un camino en el que se prescinde de toda explicación”. Me recordó mi cuarteto de infancia, en el que poesía y metafísica se mostraban........
