Julian Barnes dice adiós
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Hay algo sombrío en los premios que se entregan a un autor vivo que ha declarado que no seguirá creando. Hay algo trágico y, al mismo tiempo, admirable en el gesto de un autor que dice ya no más, se acabó. Gesto o gesta, porque hay algo asimismo extraordinario en la lucidez que posee una despedida decidida. A Julian Barnes, que ha cumplido 80 años, le han concedido el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Barnes, uno de los grandes escritores contemporáneos, acaba de publicar Despedidas, el último libro que escribirá, o que ha escrito, según ha anunciado. Los tiempos verbales se confunden en el acto de detenerse cuando es aún reciente. El presente clausura el pasado y cierra el futuro, pero pasado, presente y futuro sobrevuelan unidos la lectura de Despedidas. ¿Cómo leer sin tener en cuenta que esas páginas son la mar, que es el morir, gran cantar? Ya lo dijo Jorge Manrique.
Si el premio Princesa de Asturias premia la obra realizada por Barnes, ¿cómo recibirá, o ha recibido, el premio el premiado: como una celebración de su talento o como un elogio fúnebre? ¿A quién aplaudirá el público, trajeado y acicalado, en el coqueto teatro Clara Campoamor de Oviedo: al cadáver del escritor o a su doble mortal? ¿Al artista o al hombre? ¿Quién de los dos habrá tomado la decisión? ¿Quién de los dos ha sobrevivido?........
