“La verdad no se opone a la verdad”, 900 años de Averroes
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En La escuela de Atenas, Rafael Sanzio reunió a los grandes pensadores de la antigüedad, a todos aquellos que podríamos identificar como fundadores del pensamiento occidental. El mural es bien conocido: al centro está Platón sosteniendo el Timeo; a su lado, Aristóteles con la Ética nicomáquea en la mano izquierda; en los alrededores están, entre muchos otros, Parménides, Heráclito, Empédocles, Sócrates, Jenofonte, Anaximandro, Hipatia, Plotino, Euclides, incluso Zoroastro. Al lado izquierdo, mirando por encima del hombro de Pitágoras se observa un personaje con un turbante blanco. Es Averroes, el nombre latinizado del filósofo musulmán andalusí nacido en Córdoba, Ibn Rushd. Rafael no es el único renacentista que reconoció cuán influyente fue la filosofía de Averroes para el pensamiento europeo. En el canto iv del Infierno de la Comedia, Dante coloca en el limbo –es decir, un lugar ubicado entre el infierno y el cielo para albergar a los justos antiguos y las almas sin bautizar– nada más ni menos que al filósofo persa Avicena y al árabe Averroes, dos musulmanes.
Este 2026 se cumplen novecientos años del natalicio de Averroes (1126-1198), médico, filósofo, jurista y gran comentador e intérprete de Aristóteles. Sus comentarios a las obras del filósofo griego se tradujeron al hebreo y al latín, con lo cual se convirtió en una autoridad entre judíos y cristianos en la Edad Media e incluso durante el Renacimiento. Es conocida aquella frase escrita por Alberto Magno en su Tratado acerca del alma: “Con Averroes disentimos en pocas cosas.” Tomás de Aquino fue también un gran admirador de Averroes –incluso le llamó “El Comentador”–, aunque fue crítico con algunas de sus tesis y, sobre todo, con el “averroísmo latino”, una forma particular de interpretar la filosofía de Averroes, que pronto resultó en una herejía. Los averroístas latinos consideraron que Averroes postulaba una “doble verdad”, una de fe y otra de razón que, aunque fueran contradictorias, podían ser ambas verdaderas.
En el siglo xiii, en las aulas de la Universidad de París, la filosofía de Averroes generó intensa polémica entre sus admiradores y también la censura de la ortodoxia que observó en el averroísmo –tergiversado por los averroístas latinos– una forma de rebeldía riesgosa para la fe. Por fortuna, a pesar de sus detractores, el pensamiento de Averroes continuó vivo y, durante el Renacimiento, se mantuvo como autoridad en las universidades de Padua y de Bolonia. Por si fuera poco, en Venecia se editaron las obras de Aristóteles acompañadas de los comentarios de Averroes. Su influencia fue fundamental en la consolidación de lo que cabría denominar el “racionalismo occidental”. Aunque su mayor auge se dio en la Edad Media y el Renacimiento, no fue menor su impacto de forma indirecta en pensadores de los siglos xvi y xvii.
A la fecha, el término “averroísmo” sigue siendo sinónimo de “heterodoxia”, sobre todo entre sectores tradicionalistas, en especial, cristianos. Muchos de ellos no distinguen entre Ibn Rushd (el Averroes árabe), Averroes (el Averroes traducido al latín) y el “averroísmo latino” (una forma radical de interpretar ciertas tesis de Averroes). En la actualidad se ha intentado politizar algunas de sus ideas con la intención de mostrar que uno de los filósofos más notables del mundo musulmán era un extremista. Por ejemplo, en 2009 la Fundación Gustavo Bueno publicó lo que tituló El libro del Ŷihād, un extracto de una obra jurídica de Averroes conocida como la Bidāyat (El principio para quien interpreta las fuentes con independencia y el fin para quien desea limitarse), en donde Averroes expone los puntos de vista de las diversas escuelas jurídicas del islam sunita. Los editores del........
