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Una novela para la biblioteca de Babel

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La leyenda de Serafín el escupido es una novela excepcional. Debe su excepción a su genealogía. Como ocurre con la genealogía de Serafín, el personaje, la novela ha sido engendrada de manera nada convencional. Serafín es el escupido porque ha sido engendrado por medio de una inseminación artificial artesanal. El semen de un prolífico varón es escupido por la hermana de su madre y futura tía de Serafín en la vagina materna. Así nace un personaje dotado de grandes atributos y huérfano de padre, como deben ser los personajes ingenuos llamados a crecer, los de las novelas de educación. 

La genealogía de la novela es semejante a la del personaje. Serafín es nieto de Pedro Saputo, por aragonés –o quizás castellano–, huérfano de padre y sabio. Es hijo de Arthur Gordon Pym, su predecesor por los mares del sur. Y tataranieto de Gulliver, el náufrago y pertinaz explorador. Si Saputo se mueve por tierras nacionales y Gulliver por mundos posibles, Serafín elige los mundos exóticos, los de Arthur –los mares del Sur, la América tropical y amazónica, y el África negra–. Comparte con Saputo, Arthur y Gulliver su inteligencia superior y su rechazo de la mezquindad intelectual y moral. Esa mezquindad viene representada por el único personaje de la novela que comparte el privilegio de Serafín, poseer nombre propio. Se trata de la señorita Gertrude Schwätzer, representante de la rancia moral oficial y del encorsetado saber profesional de los expertos. Schwätzer debe leerse en español como “charlatán”. La charlatanería es la cualidad esencial de moralizadores y eruditos,........

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