“Los jóvenes de hoy están peor que en los años 80 o 90”
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El economista José Ignacio Conde-Ruiz, autor de La juventud atracada (Península, 2023), y la periodista Estefanía Molina, autora de Los hijos de los boomers (Destino, 2026) charlaron en la Universidad Villanueva de Madrid sobre el reto demográfico, la brecha generacional y la falta de oportunidades de los jóvenes. La conversación estuvo moderada por Juan Francisco Saenz Pastor, profesor de derecho en la Universidad Villanueva.
Moderador: ¿Vivimos realmente en un país para jóvenes?
Estefanía Molina: Yo creo que no. No es un país para jóvenes porque existe un mal que atraviesa no solo este país, sino toda Europa: un conflicto latente que llamamos la brecha generacional. Esta brecha tiene muchas aristas y lecturas. Los baby boomers a menudo se sienten atacados y piensan que les decimos que ellos lo tuvieron fácil y nosotros difícil. Consideran que los jóvenes son una “generación de cristal” que no quiere esforzarse, y suelen manifestar que a su edad ellos se esforzaron mucho.
Sin embargo, no es un país para jóvenes si atendemos a variables objetivas. El crecimiento económico actual está ralentizado en comparación con otros momentos de la historia, como los años 80. Esto se refleja en la productividad, en los salarios y en el acceso a la vivienda. En los 80, no solo había un contexto de mejores salarios en relación al esfuerzo y los estudios, sino que el acceso a la vivienda era proporcionalmente más barato.
Otro elemento que deja a los jóvenes atrás es el incentivo de los votos. En democracias envejecidas como la nuestra, con una elevada esperanza de vida, la política legisla para ganar los votos de las generaciones mayoritarias, como los 12 millones de personas de la generación boomer. Sus necesidades son la prioridad política absoluta. En lugar de entender que el futuro de una nación se sostiene sobre cambios estructurales para los que vienen, hoy parece que invertimos en el “inmovilizado” del pasado a costa del porvenir. A los boomers se les vendió que tendrían una buena pensión y condiciones de vida dignas, y nosotros somos ahora el activo para que ellos realicen ese sueño, aunque nosotros no lo tendremos.
José Ignacio Conde-Ruiz: Como economista, mi visión es que el mundo ha cambiado y no nos hemos dado cuenta. Estoy barajando titular mi próximo libro Es la demografía, idiota, porque la demografía lo cambia todo y ha provocado que los jóvenes se queden sin aliados. Decidí escribir mi libro en 2023 porque, como experto en pensiones, notaba que tanto la generación de Estefanía como mis amigos con hijos universitarios sentían que “nosotros lo tuvimos más difícil”.
Al hacer una retrospectiva, algunos dicen que ahora estamos mejor porque la medicina ha avanzado, tenemos tecnología y viajes baratos. Pero eso es una mejoría general que no se está repartiendo por igual, lo que genera injusticia. Los jóvenes, y especialmente las mujeres, han avanzado en ciertas dimensiones, pero el problema es estructural.
Cuando yo era joven, había una pirámide demográfica real: las generaciones jóvenes eran mucho más numerosas que las mayores. Esto implicaba un dividendo demográfico positivo, donde el crecimiento per cápita era fácil de conseguir simplemente reemplazando a los que se jubilaban por muchos más que entraban. Ahora la economía no crece igual y, si la renta per cápita no aumenta, no hay una mejoría generalizada.
En cuanto a la política, ocurre lo contrario: antes los jóvenes éramos el 35% del electorado; ahora apenas llegan al 20%, mientras que los mayores son el 35%. Los políticos quieren ganar elecciones y satisfacen al colectivo más grande, que además vota en bloque exigiendo que no se toquen las pensiones ni los impuestos a la riqueza. Los jóvenes son un grupo pequeño y heterogéneo (estudiantes, padres,........
