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El Super Bowl se transforma en una barricada cultural

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06.02.2026

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Cuando creíamos que la discusión sobre si el arte debe ser político era una antigualla de los años sesenta y setenta, esta se ha colado por la ventana del recinto más insospechado para transformarse en barricada revolucionaria: el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX.

Tradicionalmente, este evento ha sido un bastión del conservadurismo estadounidense: su espectador promedio es un varón heterosexual blanco de clase media, vehemente defensor del patriotismo, la meritocracia, la obediencia jerárquica y el chovinismo más rancio. Y aunque la encuesta de Morning Consult publicada en enero de 2025 reveló un equilibrio en las preferencias partidistas (39% se declara demócrata por un 33% republicano), en general, al aficionado se le identifica con el rechazo a la subcultura woke, los derechos de las minorías y las expresiones culturales que cuestionan el sistema de vida norteamericano.

Las justas deportivas han sido el escenario idóneo para manifestar oposición, desacuerdo o rechazo a la injusticia. La gesta más evocada es la de Jesse Owens, quien, al ganar cuatro medallas de oro en Berlín 36, desmontó el mito de la supremacía racial aria. Sin embargo, su desafío fue atlético, más que ideológico.1

El ejemplo más preclaro de cuestionamiento a los símbolos patrios en una ceremonia deportiva sigue siendo el de Tommie Smith y John Carlos en la olimpiada de México 68. En la premiación, mientras se izaba la bandera y se escuchaba el himno nacional de Estados Unidos, estos atletas, ganadores de las preseas de oro y de bronce, respectivamente, levantaron sus puños diestros enguantados, un guiño al movimiento de las Panteras Negras, además de realizar otros gestos simbólicos, para patentizar su apoyo a la lucha contra el racismo y las violaciones de los derechos humanos en su país.

La intención de aprovechar la resonancia mediática de un partido para promover un ideario se remonta al juego de estrellas de la NBA en 1964. Sería la primera vez que este encuentro se transmitiría por televisión a todo el país y la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto (NBPA, por sus siglas en inglés), que solicitaba a la liga un programa de pensiones para los basquetbolistas retirados o las familias de los fallecidos, amenazó con boicotear el juego si no se llegaba a un convenio. Pese a las amenazas intimidatorias de los dueños de los equipos, el boicot prosperó y, tras unos minutos de dilación en la transmisión, la liga concedió el fondo demandado.

¿En qué momento la final del campeonato de futbol americano se convirtió en el territorio ideal para expresar rechazo a la ideología nacional predominante? Para muchos, ese momento fue........

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