Carta desde Lima: El gato y una mujer en bicicleta
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Un día como cualquiera, en la hora punta permanente de la salida del distrito de Barranco hacia Miraflores. Es el embudo cotidiano, donde dos camiones de mudanza cierran el paso mientras una fila de autos ocupa la vía para ciclistas. Metros más arriba, descubro el sentido del concierto de bocinas: una joven, altanera y erguida, que en esos minutos unánimes mantiene el pedal de su bicicleta detenida mientras su hijo pequeño está en el asiento adaptado. Nos enfrenta con la mirada, como si estuviera pechando las olas desde el lado opuesto. Una imagen que recuerda al hombre fotografiado de pie frente a una columna de tanques durante las protestas de la plaza de Tiananmén.
Yo la observo sin entender, sintiendo que alguien ha profanado el caos al que me he acostumbrado. ¿Qué le cuesta hacerse a un lado? ¿Por qué no se sube a la acera y nos permite continuar con nuestro propósito? Tras una maniobra para esquivarla, superado el embotellamiento, las preguntas me acompañan hasta la redacción del Diario y las comparto con mis compañeros. Tras pensarlas, todos se manifiestan a favor de la muchacha. Yo, en mi privilegiado e indignado papel de conductor, busco nuevos argumentos. Encuentro uno: según el diseño de la ciclovía en la avenida, esta llevaba el sentido de sur a norte. Mis compañeros cambian........
