Mátenlos a todos
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Estoy en Beziers. Las guías me indican que visite la catedral de Saint-Nazaire, o San Názaro, la iglesia de santa Magdalena, el Jardín de los Poetas, que coma en “el mercado más bello de Francia” y beba los vinos de la región, atraviese el puente Viejo, mire las esclusas y otras lindezas. Todo bien. Faltan las palabras más famosas que se han pronunciado en esa ciudad: “Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius” o bien, “Mátenlos a todos. Dios reconocerá a los suyos”. Las dijo Arnaldo Amalric, el enviado papal para la cruzada albigense y se desató una matanza de veinte mil personas, incluidos ancianos, mujeres, niños y curas, casi toda la población de Beziers.
Se cuenta que el obispo de la ciudad había dado a los invasores una lista de doscientos veintidós herejes que debían eliminar, pero los pobladores decidieron no entregarlos.
Tal matanza ocurrió el 22 de julio de 1209.
Más que repasar esta historia y hablar de cuán contento se mostró el papa Inocencio III al enterarse del exterminio, me puse a pensar en eso de pagar justos por pecadores. En este caso, la decisión de los muchos de defender a los pocos.
Aunque a veces, son pocos los justos que pagan por los muchos pecadores, según se nos dice acerca de Sodoma y Gomorra.
En Las suplicantes, de Esquilo, cincuenta mujeres conocidas como las Danaidas........
