menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El Salón de Gascón: Examen de los grandes mitos de la inmigración en España, con María Miyar

30 0
09.09.2026

Nombre de usuario o dirección de correo

María Miyar es licenciada en Economía por la Universidad de Oviedo y doctora en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Desde 2008 es profesora en el Departamento de Sociología II (Estructura Social) de la UNED. Ha realizado estancias en el Banco Interamericano de Desarrollo (Washington D.C.) y el Instituto de Estudios Fiscales (Madrid). Sus líneas de investigación se centran en el análisis de la integración laboral de los inmigrantes y los determinantes de los flujos migratorios. Los resultados de algunas de estas investigaciones han sido publicados en revistas como International Migration, Journal of Ethnic and Migration Studies y European Journal of Education.

En YouTube. Spotify. Apple. Ivoox.

Aquí, una transcripción editada.

Daniel Gascón: Hola, muy buenas. Bienvenidos al salón de Gascón en Letras Libres España. Estoy muy contento de mi acompañante hoy, que es María Miyar, profesora de sociología en la UNED y directora de estudios sociales en Funcas. Es una de las grandes expertas en la sociología y la economía de la inmigración en España. Ha escrito muchos trabajos académicos y también está realizando una tarea de divulgación en la prensa de muchos de estos aspectos que quizá no conocemos bien, pero que creo que es uno de los asuntos más centrales de nuestro tiempo y muy relevante también en la España de los últimos 20 años. Muchas gracias por estar con nosotros.

María Miyar: Gracias a ti por la invitación. Estoy también encantada de estar aquí.

Daniel Gascón: Una de las cosas para entrar en materia es preguntarte cuál es para ti el gran malentendido, el mito o la confusión más común sobre la inmigración que tenemos los ciudadanos.

María Miyar: Hay bastantes, no se puede decir uno solo. Porque la inmigración, como muchos temas sociales relevantes, da lugar a muchos mitos y a muchas leyendas urbanas casi. Yo creo que en el caso de la migración en España hay al menos dos o tres que son de especial importancia para las políticas públicas. Uno es el mito de que la inmigración contribuye a resolver nuestros problemas demográficos; en el largo plazo no lo hace, no es posible. Otro es que contribuye a nuestro capital humano. Se habla mucho de cómo ha mejorado el perfil educativo de los flujos y esto no es tan real como a veces se presenta en los medios de comunicación y a la opinión pública. Y el tercero es su contribución al crecimiento económico y al estado de bienestar. Su contribución al crecimiento económico es sobre todo en términos absolutos, no tanto en incremento del bienestar, en incremento de los salarios o en incremento de la productividad. En el sentido del incremento de la productividad, su contribución es negativa, de hecho. Y también es muy dudoso, o podemos poner en cuestión, que estén contribuyendo de forma estable y sostenible al estado de bienestar.

Daniel Gascón: Sí, claro. Había un informe que publicasteis hace unos meses Héctor Cebolla y tú, que hablaba de la cuestión demográfica. Incluso citabais una encuesta de 40DB que decía que, al margen de la opinión que se tenga sobre la inmigración, casi todos pensaban que serviría para rejuvenecer a la población. Y vosotros decíais que no tanto. ¿Y por qué no es así?

María Miyar: Claro, no tanto porque los inmigrantes no son superhéroes que de repente llegan a España y pueden tener cuatro hijos mientras los españoles no somos capaces porque no nos podemos emancipar, no podemos acceder a la vivienda o no tenemos trabajos que nos permitan compatibilizar. Ellos se enfrentan a los mismos problemas que el resto de residentes en España: no pueden acceder a una vivienda, las condiciones para las familias son muy difíciles para compatibilizar el trabajo y la vida familiar, hay falta de servicios públicos, etcétera. A los inmigrantes les pasa exactamente lo mismo. Y además hay que tener en cuenta otro mito de la inmigración: ellos no vienen de países en los que tengan cuatro hijos. En África sí, pero la inmigración procedente de África es una minoría. La mayor parte de la inmigración procede de Latinoamérica, y en muchos de esos países ya tienen tasas por debajo del nivel de reemplazo, es decir, del 2,1, que es el número de hijos que debería tener cada mujer para que la generación siguiente fuera del mismo tamaño que la suya. Su tasa, de hecho, está muy por debajo de esa cifra, de modo que no producen el suficiente número de hijos como para reemplazarse a sí mismos. Así que, aunque de momento sus tasas de fecundidad son un pelín más altas que las de los nativos, esas tasas convergen con las de los autóctonos y tampoco venían de países con tasas muy altas. Así que digamos que esto es casi como una estafa piramidal.

Daniel Gascón: Sí, que además una cosa que se ha visto en los últimos años es que esas tasas están cayendo en todo el mundo.

María Miyar: Efectivamente. Si nosotros esperamos que nos vayan a venir inmigrantes todos los años a un ritmo de 1.300.000, eso no va a pasar. Podemos pensar que la oferta potencial de migrantes de los países de origen también va a caer, porque ellos también van a tener problemas de envejecimiento. Teniendo en cuenta que estas tasas de fecundidad de los inmigrantes en España son tan bajas, si queremos seguir sosteniendo el crecimiento demográfico a partir de la inmigración, lo que necesitaríamos sería seguir incorporando perpetuamente a adultos jóvenes. Adultos jóvenes que no tienen hijos. Eso no es sostenible en el largo plazo, no vamos a tener adultos jóvenes disponibles dentro de 20 años seguramente para venir a España.

Daniel Gascón: Otra cosa muy interesante que habéis ido contando es sobre ese 1.300.000 que llegan, y si no me baila la cifra, en los últimos años se quedan unos 600.000.

María Miyar: Efectivamente, cada año la cifra de residentes aumenta en 600.000 pero llegan casi 1.300.000. O sea, se quedan como la mitad de los que llegan.

Daniel Gascón: Claro, eso es mucha gente que llega y aumenta la población bastante rápido, pero también me llama la atención que haya tantos que se vayan a otros sitios. ¿Por qué sucede eso?

María Miyar: A eso la llamamos la tasa de retención, y en el caso español es además bastante baja. Son pocos los que se quedan respecto a los que llegan en comparación con lo que pasa en otros países europeos. Probablemente muchos tenían una idea equivocada de lo que se iban a encontrar cuando venían a España. Otros quizás venían con un plan temporal de trabajar aquí un año o dos, ahorrar algo de dinero para comprarse un taxi en su país de origen, poner un negocio o comprar una casa. Tenían un objetivo específico, lo cumplen y se vuelven; digamos que estos son los migrantes con éxito. Luego están los que fracasan y se vuelven, y luego están los que se van a un tercer país. De repente dicen que ya tienen los papeles en España y deciden irse a Francia o Alemania, porque creen que van a tener mejores condiciones.

Daniel Gascón: En ese trabajo también decías que muchos de los que se quedaban era gente ya de cierta edad, no tan jóvenes, y que luego se quedaban en las regiones más dinámicas. O sea, que no van a ir a Teruel porque si no vamos nosotros tampoco van a ir ellos.

María Miyar: Efectivamente, los inmigrantes se mueven por los mismos incentivos económicos que nosotros. Igual que decíamos antes respecto a la fecundidad, ellos también van a las mismas ciudades donde quiere ir la gente joven española. Digamos que no corrige los desequilibrios territoriales en cuanto al envejecimiento. Entre los jóvenes son más los que vienen y se van, y entre los mayores, los que vienen se quedan, porque si te has movido con 60 años, te has movido con un plan de quedarte y estabilizarte. Probablemente te han traído tus hijos con unas redes familiares y entonces te quedas. ¿Y qué está haciendo eso? Que esté aumentando porcentualmente más la población mayor que la población en edad joven. Lo que está pasando es que la población inmigrante........

© Letras Libres