La Revolución, del instante al ateísmo
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En el principio fue el acto.
Goethe, Fausto.1
Más aún que en Otra modernidad es posible. El pensamiento de Iván Illich (2017) y que en The moment of rupture. Historical consciousness in interwar German thought (2019), Humberto Beck (Monterrey, 1980) no deja caer fácilmente sus cartas en su último libro. Si bien es una continuación del libro precedente, publicado en inglés, Insurrección, anarquía, revolución: una anatomía política del instante (2025) parece apegarse al corsé académico: la voz del filósofo se escucha remota, dedicado a la artesanía de las fichas y al cuidado de la consistencia, por lo general impecable, de su discurso historiográfico; cuidadoso de no cometer anacronismos, absteniéndose de opinar con la libertad del ensayista. Solo se concede esa liberalidad en las conclusiones y en el epílogo del libro y de manera, a la vez, original y desconcertante.
Si empiezo esta reseña con los reparos es por la confianza que me inspira Beck, la cual me permite quejarme ante sus precauciones higiénicas, como si le fuera posible, a él, abstenerse de sostener, desde un compromiso personalísimo, su apego a la “anatomía política del instante”, ya sea por nostalgia prestada o por ansiedad de porvenir. Porque he leído todos sus libros y creo conocerlo un poco, desconfío de la neutralidad profesional de Beck ante asuntos como la insurrección, la anarquía y la revolución, que creo que le apasionan casi tanto como a mí, aun como acontecimientos pretéritos o abominables: no encuentro demérito universitario en discutir intensamente a propósito de Tucídides o de Rosa Luxemburgo.
Uno de los episodios más notables de mi vida intelectual ocurrió hace muchos años cuando entró a la cantina que frecuentábamos un filósofo en estado energuménico, furioso porque en un artículo –supongo pedante– había yo sido en extremo desdeñoso con el remoto escritor francés Raymond Roussel, fallecido en 1933, a sus ojos intocable y trascendente héroe de la vanguardia. Se extraña a esa clase de entusiastas para quienes sus ídolos, aun muertos hace decenas de años, requieren de ser defendidos ante cualquier juicio, real o supuesto, adverso.
He estado leyendo su libro junto a Revolución. Una historia intelectual (2022), de Enzo Traverso (Gavi, Piamonte, 1957), un tratado que tiende al absoluto y muy alejado del trazo sintético de Beck. Mientras el historiador italiano puede llegar a indignarme o a provocarme o hasta a convencerme, Beck frecuentemente suele dejarme frío. Será un asunto generacional –Traverso y yo alcanzamos a ser hijos de la generación del 68– o sencillamente una cuestión de estilo.
La entrada de Insurrección, anarquía, revolución: una anatomía política del instante es impecable, como continuación del libro anterior, que se concentraba en el periodo de entreguerras y hablaba del “instante como apocalipsis” en Ernst Jünger, Ernst Bloch, Walter Benjamin y Carl Schmitt. Ahora Beck recorre el tramo 1789-1919, de la toma de la Bastilla en julio de 1789 a la represión de la rebelión espartaquista en Berlín, en enero de 1919, siguiendo al “instante revolucionario” a través de los jacobinos, los socialistas utópicos y Louis Blanqui (que fue antes un revolucionario que un socialista, como bien dijo Friedrich Engels, indiferente el francés a lo que ocurriese una vez que pasara el mágico instante); Karl Marx y la Segunda Internacional con sus desarrollos reformistas en Eduard Bernstein y Karl Kautsky, el anarquismo desde Mijaíl Bakunin hasta el prefascista Georges Sorel; la revolución de 1905 en Rusia tal cual la leyeron Luxemburgo y Lenin para terminar con la Gran Guerra y la urgencia que trajo consigo esa revolución finalmente victoriosa en Rusia en 1917 y, dos años después, fracasada en Alemania.
Todo el problema de los anarquismos y de los marxismos, en el siglo XIX y en el XX, lo resume Beck en un par de interrogaciones que atormentaron y atormentan, por igual, a teóricos y revolucionarios: “¿Esperar pacientemente la llegada del establecimiento de las condiciones objetivas para iniciar una revolución o acelerar su arribo mediante el activismo y la propaganda o incluso por medio de un levantamiento insurreccional? ¿Suponer que habrá un momento históricamente determinado para hacer la revolución o pensar que todo momento alberga su propia posibilidad........
