Fidel Castro: cuando la academia celebra al poder
Nombre de usuario o dirección de correo
El centenario del nacimiento de Fidel Castro despertó una peculiar nostalgia en parte de la academia latinoamericana. Distintas universidades y entidades como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) organizaron eventos dedicados al líder de la Revolución cubana que, más que examinar críticamente su trayectoria, asumieron abiertamente el tono de homenaje.
El hecho mismo de rendir tributo a una figura política desde las ciencias sociales –en cuyo horizonte cabría esperar una actitud crítica frente al poder– resulta problemático. Es cierto que esta clase de reconocimientos no es del todo extraña en los espacios universitarios, aunque suele existir alguna justificación propiamente académica: la doble condición de ciertas figuras como hombres de Estado e intelectuales.
Pienso, por ejemplo, en una reciente ceremonia dedicada a Ricardo Lagos en la Universidad de Chile, de cuya Facultad de Derecho es egresado. O en el congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) de 2016, donde el propio Lagos y Fernando Henrique Cardoso fueron invitados de honor. En el caso del expresidente brasileño, la invitación podía explicarse también por su indiscutible trayectoria como científico social y por sus aportes a la teoría de la dependencia. Pese a ello, su participación en la conferencia magistral fue cuestionada por sectores inconformes con el papel atribuido al Partido de la Social Democracia Brasileña –históricamente liderado por Cardoso– en el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff.
El vínculo entre política y ciencias sociales está, pues, repleto de tensiones, incluso cuando existen puentes evidentes –como en los casos de Lagos y Cardoso– entre la labor intelectual y el ejercicio del poder. Pero el problema adquiere un cariz distinto cuando los espacios académicos........
