“El arte trata de apresar la evanescencia”. Entrevista a Dorothy Cross
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Los materiales que Dorothy Cross elige para trabajar son muy diversos y heterodoxos. Usa video, grabado, piedra, metal, cera, fotografía, hilos, fragmentos de cadáveres de animales. La suya es una carrera empeñada en resolver enigmas y en arrojar acertijos al espectador. Su intención es responder a un llamado interno que la lleva por caminos diversos. En sus piezas hay un hilo conductor, aunque a veces la apariencia del objeto lo niegue y parezca disparatado.
En Irlanda se la conoce como escultora, pero su obra es más diversa que cualquier etiqueta y, en su fluidez, depende de esa búsqueda interna. Por eso me parece que el término “artista” es preferible, porque libera nuestra forma de percibir su trabajo. La creatividad de Cross es incierta y esa transitoriedad se refleja en su trabajo. No solo el río, sino también nuestras vidas cambian y con ellas las percepciones, las conexiones, los hallazgos, las ideas y los medios para expresarlas.
Dorothy Cross (Cork, 1956) vive en un lugar tan remoto como hermoso, en Connemara, en el oeste de la isla. Desde su casa y también desde el estudio se ve el mar y más allá la Bahía de Killay, que puede ser un fiordo. Connemara es el finis terrae, conocida por haber inspirado a pintores como Paul Henry, que capta un aspecto bucólico y eterno, y Jack B. Yeats, sensible a la gente y sus circunstancias. Es, como se diría ahora, un paisaje “icónico”. Dorothy ha elegido asentarse allí por la belleza que la rodea y que en parte ella ha creado plantando arbustos y árboles, por la cercanía con la naturaleza y la lejanía, una distancia propicia a los ermitaños visionarios.
Parte de la vida diaria de Dorothy es salir a caminar al mar con Fergus, su perro labrador. En sus paseos descubre materiales que mezcla para crear objetos utilitarios y a la vez artísticos. Son esculturas y a la vez reflexiones sobre el tránsito de la vida que la vela ilumina frágilmente.
Converso con ella en su estudio, donde hay fragmentos a la espera de ser rescatados y otros en pleno proceso, como los Foxgloves. El nombre proviene de una planta cuya flor tiene pétalos alargados, semejantes a los dedos. Dorothy las transforma en piezas como si fueran flores hechas de sombra traídas desde el Hades.
Fuiste a estudiar a San Francisco. ¿De qué manera te afectó?
Primero estudié en Cork cuando tenía 18 años, pero en Irlanda solo había arte histórico, así que quise salir para ver arte contemporáneo. Fui al Leicester Polythecnic en Inglaterra. Allí aprendí a hacer joyería tridimensional. A los 21 viajé a San Francisco, donde cursé un MFA en grabado en el San Francisco Institute. Estuve desde 1978 a 1983. Allí me enseñaron a hablar sobre arte. Te hacían presentar tu trabajo y hablar sobre él. Hasta entonces yo estaba convencida de que el arte debe hablar por sí mismo, pero tuve que aprender a reflexionar sobre mi trabajo. Nunca hablé de una forma directa sobre lo que hacía porque prefería hablar sobre otras cosas que estaban relacionadas con mi quehacer. Era una manera de esquivar la atención sobre mi trabajo.
Beckett era mi héroe. Hice muchos grabados basados en sus obras de teatro.........
