Cuatro negaciones
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No ves la tinta con que escribo. Es otra la que ves, y no la miras, evaporada por la forma de las letras, ya seca en el papel que ahora ves, llamado por la tinta.
No es tu voz lo que escucho pasar por estas líneas
sino el temblor que dice en ellas su caricia.
No mueve el viento las hojas a mi espalda sino una mano,
pero el rumor que escucho es de un jardín más claro.
Yo no te busco pero estas palabras van a tu encuentro.
Yo te tengo en las manos como a ellas el pulso.
Te tengo como tiene la mano que se da la mano que se tiende. –
