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Ceuta y la migración como arma

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Las imágenes del 30 de julio que mostraban a miles de migrantes marroquíes entrando en Ceuta, el enclave español en el norte de África, desataron un frenesí en las redes sociales entre la ultraderecha europea y estadounidense, y en no pocos perfiles relacionados con las derechas variopintas en Latinoamérica. La retórica alarmista y xenófoba también se hizo patente en la opinión pública al interior de la Unión Europea. En un pronunciamiento coordinado por Italia y Dinamarca, 22 líderes comunitarios parecían culpar de la crisis al reciente programa del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, para regularizar el estatus migratorio de cerca de 600 mil migrantes indocumentados de un universo de casi 1.2 millones que lo solicitaron.  

España es, en efecto, un caso atípico y aislado en el panorama migratorio europeo. Mientras Francia y Alemania han endurecido requisitos de residencia, Irlanda ha restringido el asilo y la reunificación familiar y la propia Giorgia Meloni ha llegado a desplegar buques de la marina para bloquear llegadas, Sánchez es el único jefe de gobierno de un país grande de la UE que defiende la migración no solo como imperativo humanitario sino como estrategia económica deliberada. El programa de regularización, que otorga permisos de residencia renovables a quienes acrediten al menos cinco meses de permanencia ininterrumpida, se suma a una política que el Banco de España considera indispensable: su informe de 2024 calcula que el país necesitará unas 25 millones de llegadas migratorias en las próximas tres décadas para sostener el crecimiento económico y el sistema de pensiones. Aunque hay análisis que sugieren que en términos del Estado de bienestar, no está claro que los impactos de la migración sean sostenibles en el largo plazo, los datos tienden a respaldar en este momento la apuesta de Sánchez y del gobierno en turno: la economía española ha crecido a un ritmo cercano al triple del promedio de toda la eurozona en 2025 y 2026, y estudios del centro de análisis español Funcas y del propio Banco de España atribuyen a la población migrante cerca de la mitad del crecimiento del PIB desde 2022, además de la mayoría de los nuevos empleos creados. Esa prosperidad relativa no ha inmunizado a Sánchez frente al ataque político; si acaso, lo ha convertido en el blanco preferido de una derecha europea que ve en el éxito español una refutación de su propio relato sobre la migración como amenaza existencial.

Si bien no tiene precedentes en su magnitud, no es la primera vez que se produce un incidente de este tipo en la frontera altamente militarizada que separa Marruecos de Ceuta. Considero  que los sucesos de la semana pasada, una tragedia humanitaria en la que murieron, según la ONG Caminando Fronteras, al menos 141 personas (el gobierno español reconoce oficialmente 77 fallecidos), presentan todas las características de una diplomacia coercitiva. Parece incontestable que la incursión masiva a Ceuta fue un ataque híbrido organizado por Rabat. No se juntan de la noche a la mañana y espontáneamente 70,000 personas; hay evidencia no solo de que guardias fronterizos marroquíes ofrecieron poca resistencia a la incursión transfronteriza masiva de marroquíes a territorio español, sino que incluso los animaron a cruzar. Hay videos de camiones llevando a los supuestos migrantes a la zona aledaña a donde se dieron los cruces; inclusive, cámaras de seguridad perimetral españolas identificaron a oficiales de inteligencia marroquíes cruzando con los migrantes, seguramente para observar capacidad de reacción y respuesta de las autoridades migratorias, de seguridad........

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