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¿Nos echamos una cascarita?

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28.01.2026

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No creo que en el mundo exista otra relación bilateral, como la que se da entre México y Estados Unidos, en la que ambos países sean tan vitales para su prosperidad, bienestar y seguridad respectivas. De manera creciente, y guste o no escucharlo en cualquiera de los dos lados de la frontera, el destino de cada nación está creciente e íntimamente interrelacionado. Las sinergias detonadas gracias al vertiginoso intercambio comercial, al son de 1.4 mil millones de dólares al día en ambas direcciones; las cadenas de producción y de proveeduría integradas entre las dos naciones y que son el resultado de veinte años del TLCAN; y el impacto sociodemográfico derivado de la diáspora mexicana en Estados Unidos, están haciendo que nuestras naciones converjan cada vez más. Por ende, la pregunta que los gobiernos, sociedades y sectores privados de ambos países tendrían que estarse haciendo es cómo asegurar que en todas las esferas de interacción públicas o privadas, sociales o culturales, México y Estados Unidos pasemos de ser cómplices del fracaso a socios del éxito.

La relación entre México y Estados Unidos, siempre multifacética y fluida, con frecuencia compleja y en ocasiones polarizante, vive un momento dicotómico. Incluso, hay momentos en que podría reflejar nítidamente la manera en que Charles Dickens abre su Historia de dos ciudades: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos.” Por un lado, la relación diplomática de gobierno a gobierno vive –a pesar de los........

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