La impublicable historia del rey de los saltadores de ‘paywalls’
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Toda la economía de la suscripción y, en buena parte, aquello en lo que internet se ha convertido en los últimos años, se basa en una tecnología que se está desmoronando. Ahora qué.
Salvo algunos incorregibles idealistas, los lectores de periódicos hemos asumido que escogemos uno en concreto para que nos cuente hasta el último equívoco, traspiés o acto de mala fe del político al que detestamos, mientras nos mantiene acunados en una placentera ignorancia sobre los pecados que suceden dentro de nuestras fronteras, ideológicas o morales.
Sobre el lecho de esta autocensura selectiva se erigen los medios de comunicación de masas. El silencio del adversario sobre un asunto determinado es una oportunidad de negocio para el resto. Llámenlo democracia, o libre mercado. La teoría dice que, aunque algunos medios puedan apagar sus linternas al apuntarlas hacia determinados rincones de la realidad, mientras existan suficientes luces con intereses dispares, la prensa acabará cumpliendo (si acaso, colectivamente) con su cometido de controlar los excesos del poder.
Sin embargo, a veces, se da una superposición de intereses que provoca que ciertos temas, personajes o crímenes nunca salgan a la luz. Ángulos ciegos. Como en el famoso modelo del queso suizo, ciertas historias quedan atrapadas en la telaraña porque todos, absolutamente todos los medios, deciden cerrar los ojos al mismo tiempo.
Una de ellas es la de Denis Petrov.
Petrov es el creador de archive.today, una página inicialmente dedicada a preservar un internet arcaico en la que todo el conocimiento era libre. Dicho de otro modo, un saltador de muros de pago. Utilizarlo es tan sencillo como introducir la URL de un artículo o cualquier otro contenido protegido tras un paywall y esperar unos segundos.
Es un robo flagrante de propiedad intelectual, pero nunca se ha aireado en ninguna parte. Para la prensa, denunciarlo conllevaría exponer a su público la incómoda revelación de que su sistema es vulnerable. Es una Trampa 22 de manual.
Desde siempre, los periodistas nos hemos propuesto sacar del anonimato a cualquier ciudadano que se empeñase en vivir en las sombras, desde Thomas Pynchon a Mar de Marchis. Reuters dedicó años y recursos para agarrar de las solapas a Banksy y revelar al mundo que es un tipo llamado Robin Gunningham; lo mismo con el enigmático creador del Bitcoin, alias Satoshi Nakamoto, que desde el New York Times desnudaron hace poco señalando a Adam Back, un criptógrafo británico.
Pero de Petrov no hay nada, ni siquiera uno de esos manidos enfoques de “¿héroe o villano?”, porque para eso primero habría que explicar quién es y para qué sirve su diabólica creación.
La historia de archive.today
Todo lo que sabemos de Petrov es gracias a unos pocos individuos que buscan venganza personal.
El internet actual es voluble, dado que toda historia registrada es manipulable a posteriori. Un artículo erróneo o inconveniente puede ser eliminado, o puede ocultarse de Google, lo cual viene a ser lo mismo. El propósito de archive.today fue hacer de internet algo inmutable, tomar una instantánea de cualquier página a demanda en el momento en que fue subida a la red. Puede que contuviese material no permitido –en cualquiera de sus acepciones– o que, simplemente, fuera modificada posteriormente. Pero aunque la página muestre hoy al mundo otra versión, borrada o editada, la original permanece inalterada en los servidores de archive.today
El proyecto lleva funcionando desde 2012 y, aunque su función original era arqueológica, la habilidad de esta herramienta para saltarse el muro de pago de los medios antes de tomar la instantánea le proporcionó una utilidad nueva e imprevista.
La historia de archive.today guarda paralelismos con Sci-Hub, el repositorio de papers creado por la desarrolladora rusokazaja Alexandra Elbakyan en 2011. En su caso, fue una respuesta al elevado coste que las editoriales cobraban a los científicos por acceder a un conocimiento habitualmente financiado con fondos públicos. Como Sci-Hub y otros recursos de la época –como The Pirate Bay, la página que alojaba ilegalmente series y películas–, archive.today funciona bajo diferentes direcciones-espejo (*.ph, *.is, *.fo, *.li, *.md, *.vn) que van apareciendo y desapareciendo.
No es la única página a la que se le ocurrió una idea para sortear los muros de pago, aunque casi todas han desaparecido y los medios de comunicación han tenido un papel relevante en su denuncia y persecución, dado que claramente infringen las leyes de propiedad intelectual. Otro de los saltadores de paywalls más populares de los últimos años, 12ft.io (su lema era “enséñame un muro de diez pies y yo te mostraré una escalera de 12 pies”, para subir más alto y ver qué hay detrás) fue tumbado por la News Media Alliance, organización que agrupa a cientos de editores en EEUU y Canadá.
Sin embargo, archive.today sigue ahí.
La página tiene el mismo diseño desde que nació. Un fondo amarillo pálido y una letra paloseco que emanan un aroma a aquel internet que aún no había sido colonizado por Silicon Valley y donde la influencia soviética aún se notaba: ese mismo universo (en el que muchos nos criamos) de los foros o los bloqueadores de anuncios, donde la víctima más recurrente no era, como hoy, la verdad sino la propiedad intelectual.
Por tanto, no es sorprendente que cuando algunos empezaron a tirar del hilo para descubrir quién había tras archive.today surgiera un nombre ruso. Para dar con el administrador de la página hubo que llegar hasta el final de una confusa maraña. Inicialmente, la página había sido registrada en una dirección de Praga, pero el fundador parecía estar ubicado en Nueva York según Crunchbase.
Los perseguidores han ido cotejando pequeñas pistas que el esquivo Petrov –a todas luces, un alias– iba dejando aquí y allá. Comentarios en foros sobre Corea del Norte donde revelaba que archive.today almacenaba también contenido de aquel país, respuestas en el Tumblr que sirve de FAQ a la página donde revelaba que sus servidores estaban en Europa; uno de ellos era el que la empresa francesa OVH tenía en Estrasburgo y ardió en 2021.
Un rastreo más exhaustivo publicado en el foro StackExchange encontró rastros de su actividad en GitHub y LinkedIn, donde el misterioso creador de archive.today se logueaba usando otro nombre: Masha Rabinovich, conectado con el LinkedIn de un supuesto graduado en ingeniería por la Universidad Humboldt de Berlín.
Varias personas en los últimos años han convertido la búsqueda en su obsesión. Existen multitud de pistas cruzadas, en algunas aparece Petrov, en otras Rabinovich e incluso otros noms de plume digitales. A veces las pistas apuntan a una sola persona y otras a que puede haber un pequeño grupo.
En los últimos meses está sucediendo algo. Al otro lado del globo, alguien está logrando sacar a Petrov de sus casillas, forzándole a dar explicaciones en un mundo en el que todo movimiento deja un rastro.
En términos........
