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Entrevista a Jorge Herralde. “El editor es el malo de la película porque se ve obligado a decir que no”

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28.12.2025

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El sello Anagrama, fundado por Jorge Herralde (Barcelona, 1935) en 1969, cumple cincuenta años. Responsable de este gran proyecto cultural europeo hasta 2017, en que se materializó la adquisición por Feltrinelli, Jorge repasa su vida y su oficio en Un día en la vida de un editor y otras informaciones fundamentales (Anagrama, 2019), que está prologado por su sucesora como directora literaria Silvia Sesé. Aquí realiza un viaje por la historia, con libros, nombres, sensaciones y algunas conclusiones sobre el que considera “el oficio más bonito del mundo”.

¿En qué consiste ser editor?

Ser editor es una cosa muy sentida y muy sencilla. Yo, que venía de una familia sin antecedentes en este oficio, sin ninguna vocación, desde bastante joven empecé a tener proyectos o fantasías editoriales que tardan en culminar, pero finalmente, en octubre de 1967, lo dejé todo y decidí montar una editorial. Me fui a París una semana, quería conocer a editores, saber qué era este mundo y me sentí, perdone la cursilada o la cursilería, como en la tierra prometida. Este es mi oficio. Creo que he tenido la inmensa suerte de dedicarme a una cosa que es para la única que valgo. Valía algo como jinete en competiciones de saltos, gané muchas copas y tal, pero esto es distinto.

¿Por qué ha dicho dos cosas muy diferentes sobre esta profesión: que es el mejor oficio del mundo y, a la vez, que es un oficio de locos?

Esto último lo dijo Inge Feltrinelli y yo lo he repetido. Ella lo dijo un poco exageradamente pero no tanto porque es una profesión con muchas montañas rusas. Los éxitos muchas veces no son previsibles y los fracasos sorprenden.

¿Por qué sería el mejor oficio del mundo?

Aquí creo que hablo de una manera demasiado personal. Para mí lo es indiscutiblemente. El hecho, por ejemplo, de empezar un manuscrito de un autor desconocido, irlo leyendo, asistir al deslumbramiento de las tres primeras páginas, que son un poco las que sitúan a un escritor ante un editor, y ver que ahí hay mucho talento, y luego ir acompañando al autor a lo largo de toda una vida, o dicho metafóricamente, espoleándolo, que no falle, que siga, y luego ves una buena novela, rotunda, personal, lo que sea, y otra y otra, eso para mí es un tipo de satisfacción capital. Muy especial. Algo que saboreamos y nos deleita a los editores.

Díganos dos momentos, dos autores, dos libros, en los que usted tuvo la sensación de que estaba ante la obra maestra o un puro deslumbramiento.

Le diré dos… Nuestro primer Premio Herralde de novela, Álvaro Pombo y El héroe de las mansardas de Mansard. Yo no había leído nada de Álvaro Pombo, como casi nadie, había publicado algo de poesía, pero era un absoluto desconocido, y ver a este escritor tan singular, que no se parecía a ninguno, me impresionó. Y así siguió durante muchos años y ahí sigue. Escribí un artículo sobre él: “Un genio anda suelto”. Era un escritor que iba a su bola y que había compuesto una novela excepcional.

¿Cuál sería el otro libro y el otro autor que le despertó?

Publicamos Estrella distante de Roberto Bolaño, desconocidísimo autor chileno, y fue como un shock. Una novela breve, pero excepcional. Luego Roberto Bolaño fue un autor del sello y un gran amigo al que le he dedicado muchas páginas. Como lo fue Ricardo Piglia, otro autor que me deslumbró…

¿Cuál es el balance de estos cincuenta años?

Por una parte muy excitante. Tuvimos una primera década muy excitada y excitante, a pesar de tener que lidiar con problemas de censura, entonces, era una época convulsa, la aventura desordenada de la libertad. Un crítico dijo que Anagrama era una editorial que “contenía todo el pantone de la contestación”. Había un montón de heterodoxos en el catálogo: Trotski, Mao Tse Tung, Rosa Luxemburgo, publicamos en España los primeros textos sobre el underground y sobre el feminismo y la condición de la mujer, apostamos por el nuevo periodismo norteamericano… Había como una estética o una apuesta por promover la revuelta general contra el orden burgués, el franquismo, la familia… Eso fue en la primera década. En la segunda, tuvimos la gran satisfacción de crear dos colecciones como Panorama de Narrativas y al cabo de dos años nació Narrativas Hispánicas. Muy rápidamente encontraron lectores y hasta hoy. Panorama de Narrativas acaba de llegar al número cien, cifra tan redonda que le hemos otorgado a Julian Barnes, a quien le publicamos casi todo, pero........

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