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La beatificación de Dolores Vázquez

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26.04.2026

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Tenemos un curioso mecanismo para lidiar con la adversidad. Una joven es asesinada, y convertimos el hecho en una teleserie cuyo gancho no se nos quita de la cabeza: “¿Quién mató a Rocío Wanninkhof?”. Los encargados de encauzar la calamidad colectiva son los periodistas, que aprenden de los mejores narradores para hacer bien su trabajo. Toman de David Lynch y Mark Frost, guionistas de Twin Peaks, la idea de hacer avanzar el duelo grupal con lo que tienen a mano cada día y lo que les dicta su olfato: investigaciones policiales, declaraciones de allegados, seguimiento de sospechosos, etcétera. También red herrings, indicios que nos conducen a conclusiones equivocadas, como un personaje inocente del que sospechar. Hubo más, pero en esta teleserie el red herring por excelencia fue Dolores Vázquez, ex pareja de la madre de la joven asesinada.

De esa manera los periodistas, que también cumplen la función de guionistas, van configurando tramas que siguen el patrón del cuento de hadas. Es una estructura que también adoptaron las telenovelas, y que, aplicada a las noticias, llamo el sesgo de telenovela de los media. Cuando los periodistas-guionistas consiguen hacerlo bien nos meten de lleno en la historia: sufrimos con los protagonistas, deseamos castigo a los villanos, y esperamos que termine con un “comieron perdices”. Las telenovelas y las noticias seriadas son mucho más largas que los cuentos pero, al mantener su estructura esencial, nos permiten identificar la trama en un instante, sin necesidad de conocer las primeras temporadas.

Es cierto que las noticias seriadas no son exactamente iguales a las telenovelas. Incorporan también ciertos elementos de reality show que permiten que nos convirtamos en personajes secundarios. Podemos postear en redes sociales nuestra indignación con tal o cual red herring, votar al político que prometa endurecer las penas ante casos semejantes o, si estamos cerca, acudir a increpar al malvado a la entrada de los tribunales. Con un poco de suerte tal vez un periodista-guionista, que también cumple la función de animador, nos pare por la calle y nos pregunte qué opinamos. Estamos exaltados, ¡naturalmente! Incluso podemos ser designados jurado popular y meter........

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