Ceuta no es una casualidad
Las crisis rara vez aparecen de la nada. Y cuando demasiados actores obtienen beneficios políticos de un mismo incendio, lo mínimo que merece la pena hacer es preguntarse quién sostiene un fósforo.
Las imágenes de Ceuta han dado la vuelta al mundo en cuestión de horas. Miles de personas cruzando la frontera, una presión migratoria extraordinaria sobre España y una Unión Europea que, una vez más, parece reaccionar siempre unos pasos por detrás de los acontecimientos.
Pero reducir lo ocurrido a un simple episodio migratorio sería un error.
Esto va de geopolítica.
Marruecos lleva años demostrando que el control de los flujos migratorios es una de sus herramientas de presión diplomática más eficaces. Cuando Rabat decide endurecer los controles, la frontera se contiene. Cuando los relaja, Europa entera mira hacia Ceuta y Melilla. No es una teoría extravagante; es un patrón que se ha repetido en distintos momentos de las últimas décadas.
Lo llamativo es lo que ocurre después.
Donald Trump aprovecha inmediatamente las imágenes para alimentar........
