Nuevos censores
La convivencia en Lanzarote siempre estuvo determinada por una escala humana muy particular. En una geografía tan delimitada como la nuestra, el cruce de opiniones se resolvía históricamente a través de la tolerancia y un profundo respeto al arraigo del otro. Sin embargo, la vida pública insular experimenta hoy una preocupante corriente fiscalizadora y de tutela del pensamiento. Una tendencia que, bajo el pretexto de una supuesta superioridad ética, penaliza la discrepancia, fomenta la autocensura y aboca a la sociedad conejera a un evidente empobrecimiento intelectual.
Este fenómeno no nace de un debate razonado o constructivo sobre el modelo de isla (tan necesario en plena crisis habitacional y de gestión de........
