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Guerra abierta entre Afganistán y Pakistán

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01.04.2026

Desde que las últimas tropas estadounidenses abandonaron Afganistán en el 2021, el interés por lo que sucede en este Estado fallido y su régimen talibán dejó de ocupar no solo las portadas, sino siquiera espacio en la sección de internacional de los medios de comunicación occidentales. Sin embargo, este régimen despótico, absolutamente retrógrado, que ha llevado hasta el límite más absoluto de lo irracional su opresión sobre la mujer, ha conseguido mantenerse en el poder al garantizar una pacificación largamente anhelada por una población que lleva inmersa en guerras desde 1978.

Presumiendo de haber expulsado a los norteamericanos y seguros de que, con el transcurso del tiempo, acabarían por sobrevivir a las sanciones internacionales, continuaron con su aspiración de extender su interpretación radical del islam por los países vecinos. La fortaleza de Irán en su frontera occidental propició que la ambición de los talibanes se dirigiera hacia Pakistán, en el este; un vecino con el cual las disputas fronterizas nunca han podido ser resueltas de manera satisfactoria desde que Gran Bretaña, la potencia colonial, dividió en 1893 el territorio pastún con el llamado Acuerdo de la Línea Durand, entre Afganistán y lo que en aquel momento era la Gran India, hasta 1947, cuando se desgajó Pakistán.

Dadas las tensiones actuales, resulta increíble que Pakistán hubiera apoyado a la facción de los muyahidines afganos durante la guerra afgano-soviética de 1978 a 1989, y durante la primera guerra civil afgana, de 1989 a 1992. Como también sorprende que Pakistán hubiera sido instrumental en la creación de los talibanes en 1994, además de uno de los tres únicos países que reconoció el Emirato Islámico de Afganistán, de 1996 a 2001, y lo apoyó en su lucha contra la Alianza del Norte. Tras el derrocamiento de los talibanes en el 2001, Pakistán continuó manteniendo unas relaciones muy amistosas con Afganistán, y estas se mantuvieron cuando los talibanes recuperaron el poder en el 2021.

Pero esta buena sintonía se ha visto seriamente dañada debido al apoyo y refugio que Kabul ha dado a los talibanes pakistaníes integrantes del PTT, quienes han realizado los ataques terroristas más graves contra el régimen de Islamabad, además de crear una gran inestabilidad en la zona fronteriza entre ambos países. Las escaramuzas, recrudecidas desde 2024, entre los talibanes pakistaníes, que tienen sus puntas de lanza en territorio afgano, y el Gobierno de Pakistán, han desembocado en la declaración de guerra de hace dos días. Esto es lo que se sucede cuando se apoya a una serpiente: siempre acaba mordiendo la mano que le daba de comer.


© La Voz de Galicia