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Abascal y la Florida

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22.04.2026

Abascal es ultraconservador en el plano sociocultural: rechaza el consenso progre, la Agenda 2030, la ideología de género y la inmigración de pobres; acepta el tradicionalismo católico y el voto obrero. Es populista disperso en el plano económico: liberal en cuanto a impuestos, proteccionista en lo agroforestal.

Es contradictorio en el plano territorial: antiregionalista, pro nacionalista central, antieuropeísta, proatlantista. No obstante, como su misión final es recuperar el Imperio español, podría comenzar reclamando la Florida, por la vía pacífica, en principio, dado que es amigo de Trump.

La Florida fue descubierta por un español, Juan Ponce de León (1513), y perteneció a España durante casi 300 años. Ahora que Trump deporta gente alegando falta de arraigo, conviene recordar que Ponce de León fundó San Agustín, primer asentamiento con habitantes estables en tierras norteamericanas. Los europeos que vinieron luego, incluido Trump, fueron inmigrantes. Los Estados Unidos crecieron a golpe de talonario: compraron Luisiana a los franceses, Alaska a los rusos y las Islas Vírgenes a los daneses; pero, aunque dicen que compraron la Florida a los españoles, por 5 millones de dólares, lo que hicieron fue asumir las reclamaciones judiciales de sus ciudadanos contra el Gobierno español (Tratado Adams-Onís, 1821). Les bastó una leve presión militar para que España, preocupada entonces por el desmoronamiento de sus virreinatos americanos, abandonase la Florida a cambio de conservar La Habana, hasta que los yanquis también decidieron quedársela en la mini guerra de Cuba (1898).

La Florida ya no es únicamente el foco receptor del exilio cubano. Trump la ha convertido en la Casa Blanca del Sur, la central del movimiento MAGA, el foro del Escudo de las Américas. Allí posee su propio resort con campo de golf, para relajarse entre bombardeo y bombardeo en Oriente Medio, y múltiples propiedades inmobiliarias, entre las cuales destaca la finca de Mar-a-Lago (Palm Beach), donde recibe a todo tipo de líderes, sean chinos o argentinos. De hecho, la ha transformado en su residencia principal, quizá porque le trae buenos recuerdos de aquella época en que disfrutaba, sin preocupaciones y prejuicios, en las fiestas con Epstein. Aun así, Abascal debería reclamar a Trump toda la Florida, incluido Orlando, con su Walt Disney World Resort. Pero, para eso, tendría que ser coherente con su ideología, algo que no va con él, porque no le compensa.


© La Voz de Asturias