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Las ratas hantavirus se negaron a nadar hasta Canarias

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18.05.2026

Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, matriculado en la Universidad de la Nueva Ciencia Populista para estar al día en materia tan de moda y con un presente más brillante que el que la humanidad alcanzó entre Copérnico y Einstein y que, muy certeramente, estos nuevos investigadores están poniendo al descubierto las meteduras de pata de esos palurdos del pasado que creíamos genios, cometió un error (lógico, pues Clavijo está todavía en el primer curso) al afirmar que las ratas, si las hubiera, de lo que estaba bastante convencido conforme a los postulados irrebatibles de la flamante ciencia (ratas, por otro lado. que diariamente portan todos los barcos que atracan por esos lares), podían nadas hasta Tenerife y, posteriormente, arribar a cada una de las islas de su comunidad y, de esta forma y manera, una civilización tan antigua y excepcional como la de los atlantes desaparecería. El error del presidente consistió en que la IA, el no va más del saber y el raciocinio conocido en el Cosmos y que promete desplazar a Dios y convertirse en Él, una especie de mente única y total consistente en un puro plasma, sin los enfermizos y caducos órganos materiales que hoy nos mortifican y nos llevan a la muerte; ese error, el de Clavijo, fue el poner toda su fe, perdón, ciencia, en una IA que, como todavía está en pañales, desconocía que las ratas del crucero infectadas de hantavirus no estaban dispuestas a nadar hasta la costa porque eran muy conscientes de que en Canarias hay ratas extraordinariamente agigantadas, agresivas y voraces que las zamparían en un santiamén. De haber confiado solo un poquito en la IH (inteligencia Humana, que atesora algunos miles de experimentación y reflexión), Clavijo se hubiera salvado del inmenso ridículo en el que se ha envuelto.

Los canarios…, no, todos no, que están quienes acogen a los desesperados de África y también están los que leen lo que hay que leer y también están los que tienen sentido común, sea esto lo que sea, pero que es saludable para uno y para los demás; un montón de canarios…, esto sí, se arrastran como reptiles babeantes para satisfacer todos los deseos, hasta donde deseen, de británicos, alemanes, italiano, rusos, con pasta gansa, no de rata. Como alguno de esos deseos sin límite choque con la petición de un servicio estrictamente estricto y pedido con la humildad y el respeto debidos por parte de un español (de la península, un godo), corre el riesgo de ser humillado. Mi familia y yo, godos aborrecibles, vivimos en los pocos días que pasamos en una de sus islas (que no volverán a tener que pasar el mal trago de ver a familia tan mema e ignorante de su posición económica y cromosómica) dos episodios de racismo y xenofobia, y supimos, entonces, qué es de verdad el racismo y la xenofobia, que hay que sufrirlo para comprenderlo.

Por un lado, la lameculos de la........

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