Por decoro
No son pocas las veces en la vida en las que nos enfrentamos a tener que elegir entre lo menos malo. Es indiscutible que ha sido una excelente noticia para la Unión Europea que Viktor Orban haya perdido las elecciones en Hungría, pero también considero que la victoria de Peter Magyar (que colaboró con el propio líder ultraderechista hasta hace tres años) no es un motivo de júbilo (más bien lo definiría como un alivio porque, si no cambia de opinión, dejará sin efecto las estrechas relaciones que mantenían hasta ahora las y los magiares con Donald Trump y Vladimir Putin). Cabe señalar que la izquierda fue muy generosa al renunciar a presentar sus propias listas con el objetivo de concentrar todos los votos en el partido Tisza y, así, sortear el sistema electoral por el que se hacía casi imposible derrotar a Orban. Está por ver si este resultado tendrá su efecto contagio también en otras partes, porque de confirmarse esa tendencia conllevaría un revés tras el fuerte ascenso de los últimos años.
Afortunadamente figuras como las del vicepresidente norteamericano, JD Vance, que carecen de carisma y de empatía, lo único que consiguen asistiendo a campañas........
