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No, no seremos superinteligentes

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02.10.2026

Parece que esto de cambiar el lenguaje para fines, digamos, ideológicos no es una exclusiva del llamado wokismo –que esa es una de las principales críticas que recibe. También Donald Trump, líder mundial de la cruzada antiwoke, está empecinado en rebautizar accidentes geográficos o términos a conveniencia, acaso con la esperanza de imponer su relato y su mirada. Como todos aquellos que conocen el poder del lenguaje.

Su última obsesión ha sido la de renombrar la inteligencia artificial por superinteligencia (en inglés, de AI a SI). Porque a Trump esto de “artificial” le suena a “falso” –que ya manda narices, siendo él el rey de los hechos alternativos–, por lo que, ante una tecnología tan “poderosa”, asegura que se imponía un cambio. ¿Y por qué no ultrainteligencia, Donald? Oportunidad perdida. Al final, supuestamente, lo ha logrado: el martes firmó el decreto que obliga a todas las agencias federales a utilizar el nuevo nombre que inaugura, dijo, “una nueva era”. 

Dario Amodei, cofundador........

© La Vanguardia