menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Así se convirtió el MinHacienda en motor del populismo económico de Petro

16 1
11.02.2026

La situación económica vive dos realidades paralelas. Para el gobierno de Gustavo Petro, aumentar el salario mínimo no genera inflación, el gasto público no está desbocado, y Colombia se endeuda a tasas baratas. La desconexión del presidente llegó al punto de considerar insuficiente, por mucho, la ambición del salario mínimo de los sindicatos. 

En el mundo de los hechos, Colombia se endeuda a tasas cada vez más altas por el gasto desbocado y el aumento del déficit fiscal y en enero la inflación subió después del aumento del mínimo. El Banco de la República subió las tasas 100 puntos, un salto similar al de la pandemia. Las medidas económicas del gobierno contradicen incluso el consenso de los economistas más heterodoxos. “Yo soy keynesiano pero  jamás hubiera hecho una locura como esa” explica Jorge Iván González, el primer director del DNP de Petro refiriéndose al aumento del mínimo. 

¿Cómo rompió Colombia su tradición de ser un país con una política macroeconómica juiciosa, sostenida durante varios gobiernos? Luego de la resistencia de un grupo cambiante de funcionarios, que se fueron fundiendo como fusiles, hoy el Ministerio de Hacienda está a cargo de una cabeza, Germán Ávila, que no quiere decirle que no al populismo del presidente. La falta de contención y de pericia técnica de Ávila se complementan con el poder de un funcionario medio, poco conocido: Javier Cuéllar, el director de Crédito Público, que trae su audacia financiera y conocimiento del mercado de deuda para hacer posibles los deseos de Petro.

“Desde el principio detesta la regla fiscal”, afirma Luis Carlos Reyes, exdirector de la Dian y hoy candidato presidencial que ha chocado con Petro. Desde 2023, el presidente también coqueteaba con una emergencia económica. Lo dijo, lo trinó y lo intentó. Durante buena parte de su gobierno, sin embargo, no ha podido hacerlo. Pero sigue intentando esta vez con la situación en Córdoba.

“Hay cosas que el presidente tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo”, explica un exmiembro de Hacienda que pidió reserva por miedo a retaliación. “Uno no para al presidente, uno le aconseja y le recomienda, pero no tiene ningún poder para pararlo”, afirma el exfuncionario que fue uno de los fusiles quemados en el camino.

El motivo, entonces, siempre estuvo ahí. Lo que no estuvo, durante buena parte del gobierno, fue la posibilidad real de ejecutarlo.

Para que la oportunidad se materializara, Petro necesitaba un ministro que no actuara como barrera. Germán Ávila cumplió ese rol. Su llegada fue el final de la resistencia de una seguidilla de funcionarios que desde el inicio del gobierno, y hasta marzo de 2025, atajaron a un presidente que desde el inicio tuvo una visión económica de gasto sin medir consecuencias. 

No fueron precisamente representantes de la ortodoxia económica tradicional de Fedesarrollo y la Universidad de Los Andes. Primero, José Antonio Ocampo, como Ministro........

© La Silla Vacía