La receta de los gobiernos de derecha latinoamericana
Abelardo de la Espriella se sumó al grupo de 13 presidentes de la nueva derecha que gobiernan en América Latina. Todos siguen un guión parecido que prioriza temas de economía y seguridad, incluye una batalla cultural de la mano de referentes religiosos y apuesta por una relación mucho más cercana con los Estados Unidos de Donald Trump.
La nueva derecha latinoamericana tiene como referentes a Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Noboa en Ecuador y José Antonio Kast en Chile, quienes consolidaron una receta similar para gobernar desde su llegada al poder. Estos son los siete ingredientes de esa receta, con los que el nuevo presidente de Colombia ya dio señales de cocinar su gobierno:
1. La comunicación directa, sin intermediarios
“Colombianos, defensores de la patria, muy buenas noches para todos ustedes. Hoy será mi última alocución como presidente electo; la próxima vez que nos veamos en este mismo espacio, lo haré como presidente en ejercicio de todos los colombianos”, dijo De La Espriella en un video de 28 minutos publicado en sus redes sociales el domingo pasado.
Incluso antes de ganar la segunda vuelta, el mandatario empezó a usar sus redes sociales como canal de comunicación directa con sus seguidores, saltándose los debates televisados y las rondas de entrevistas con grandes medios.
“Es una de las principales características de esta ola de populismos de la derecha”, explica David Santos, profesor de Eafit y quien hizo su tesis doctoral sobre populismo. “Se basan en liderazgos personalistas, con la idea de que son y representan al verdadero pueblo y, por eso, buscan una comunicación directa con ellos”.
Bukele, en El Salvador, gobierna desde su cuenta de Twitter desde el 2018, desde la cual anuncia cambios en sus principales políticas, hace nombramientos e, incluso, despide a sus ministros.
Para su elección en Ecuador, Noboa construyó la imagen en Instagram del heredero millonario que recorrió las calles del país con chaleco antibalas. “La comunicación digital es la estrella de su administración. Básicamente, nunca deja que los mensajes digitales los hagan los medios de comunicación oficiales”, cuenta Marcelo Ayala, periodista ecuatoriano.
2. La seguridad de hierro
“Hoy lo que exige el gobierno colombiano, más que cualquier otra cosa, es la seguridad, la gente quiere tener una vida normal. No podemos normalizar que un comerciante meta entre sus gastos mensuales el pago de la extorsión”, dijo De La Espriella durante un evento con alcaldes de las principales ciudades del país.
La seguridad se convirtió en el eje de la campaña y una de las primeras propuestas concretas del hoy mandatario fue aterrizarla a través de la promesa de construir megacárceles y una normativa “temporal” que permita capturar, judicializar y no dejar salir de la cárcel a delincuentes. Desde que quedó elegido, el mandatario se ha reunido con los alcaldes para conversar sobre su idea de bloques de defensa como primera línea de lucha contra la inseguridad en las ciudades.
Esta idea de megacárceles, estados de excepción y defensa local no es nueva en la región.
El gran referente es el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, que recibió un país con una de las tasas de homicidios más altas de la región, enfrentamientos territoriales entre las diferentes pandillas y zonas completas de ciudades (incluso de la capital) a las que no podía entrar la policía porque los grupos armados tenían control del territorio, la extorsión y las economías ilegales de la zona.
“Salimos de violencias políticas de los 70s y 80s con acuerdos de paz y la promesa de que el entramado institucional iba a traernos mejores resultados que la mano dura, que un Estado que lo vigila todo”, cuenta el periodista salvadoreño, Ricardo Avelar. “Pero esto fracasó porque las democracias no supieron dar resultados, pues sus ejecutores fueron corruptos e incompetentes. La inseguridad entonces era el principal problema de la gente, que no sabía si iban a llegar vivos al final del día”, continúa.
El gobierno........
