Los nuevos parapolíticos
Hace más o menos un año se anunció por parte de altos funcionarios del gobierno dirigido por Gustavo Petro que se conocería la verdad sobre el fenómeno paramilitar. Los antiguos líderes paramilitares, convertidos por arte de birlibirloque en “gestores de paz”, se habían comprometido a “decir la verdad”, una verdad, que, según el ministro del Interior de la época, iba a “asombrar a Colombia, sobre todo a la verdadera clase política, al establecimiento”.
Para cubrir esta anunciada revelación histórica, RTVC movilizó su unidad móvil, la misma que utiliza en transmisiones de la Vuelta a Colombia o de partidos de la selección nacional. Además, su director, Hollman Morris, se trasladó al lugar de los acontecimientos para supervisar personalmente el despliegue logístico.
El evento resultó en un anticlímax. Se firmó una insulsa declaración y el guion preparado con esmero por el director Morris para ser leído por las presentadoras del canal oficial quedó engavetado. El país, sorprendido, se empezó a preguntar qué había detrás de los anuncios y las razones por las cuales estos habían resultado tan decepcionantes.
Ahora sabemos, gracias a las investigaciones de Melquisedec Torres, que todo este tinglado conformaba lo que se vendría a conocer como el “Pacto de Valledupar”.
Dicen que uno se acaba pareciendo a sus enemigos y lo que ocurrió durante los meses previos a la fallida puesta en escena resulta ser tan lúgubre y criminal como otro de los famosos pactos con paramilitares: el Pacto de Ralito.
En esa ocasión un grupo de paramilitares se complotó con un grupo de políticos para repartirse el poder político de un departamento. Los paras se........
