El amor y el gobierno Abelardo de la Espriella
Amada madre abelardista:
cuando me pierdas de vista,
búscame junto a otras madres
somos desaparecidos
y no estamos en la lista.
Amado colega abelardista:
cuando veas mi puesto vacío,
¿Quién me habrá acusado
de no ser gobiernista?
Y cuando veas el tuyo,
por aquello del recorte,
o porque la empresa, mediana o pequeña,
no pudo ante la grande, la inmensa,
la nacional, la multinacional, la imperialista.
Y ahora, hermanados por lo prescindible,
Amada amiga abelardista:
el día que el jefe te tiente con su cuerpo
y te diga que te acerques,
que “no seas tímida”,
que mires lo........
