Tachones en los E-14 no inflaron a Paloma ni prueban fraude el 8 de marzo
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“Los que dicen que no se roban las elecciones y no inflan los resultados: ahí está”, dice un video en TikTok con más de 438 mil vistas. “Este fraude evidente es orquestado por el Registrador”, dice una publicación que replica el video en X. “Inflaron a Paloma Valencia a punta de E-14 manipulado”, dice otro trino con más de 150 mil vistas.
Como pasa luego de cada elección, por lo menos desde 2010, después de las legislativas del 8 de marzo y las consultas presidenciales, en redes sociales circulan algunos formularios con tachaduras que supuestamente prueban que hubo fraude.
No hay pruebas de eso.
Decenas de publicaciones hablaron de que Paloma Valencia fue “inflada” en la consulta que ganó con más de 3 millones de votos. Todas muestran actas E-14, que se usan en el preconteo de votos, con tachones “a favor” de Valencia (1, 2, 3, 4, 5, 6).
El presidente Petro el 10 de marzo, en un trino que acumuló más de 530 mil visualizaciones, aseguró que existía una gran diferencia entre el preconteo y los votos de las urnas, cuando los escrutinios apenas estaban avanzando. Y añadió distintas imágenes de E-14 con tachones, siete de ellas con enmendaduras en las casillas de Valencia (1, 2, 3, 4).
El Detector de Mentiras revisó aleatoriamente 1.131 formularios E-14 de delegados para las tres consultas presidenciales. Esa copia es la que es cargada por la Registraduría la misma noche de las elecciones para revisión ciudadana, y es la que es difundida en redes sociales para alegar irregularidades.
La Silla encontró que los tachones no solo son minoritarios sino que no inflaron ni a Paloma ni a ningún candidato. Solo 100 mesas de las 1.131 tienen 124 tachones, 61 de ellos en los datos generales de la mesa.
La muestra tiene un margen de error de menos del 3% con una confianza estadística de 95%, lo exigido en Colombia en una encuesta. La copia de delegados, así como la de transmisión de los E-14 no son organizadas en una base que permita analizarlas de forma completa mesa por mesa dado que no tiene validez jurídica, pero sí son utilizadas selectivamente en Internet.
Ahora, con el 99,5% escrutado al 17 de marzo (126.010 mesas de 126.647), La Silla revisó el total de tachones hallados por los jueces y notarios a cargo de este proceso con base al E-14 de claveros, el único con validez legal.
El patrón fue consistente: solo en el 4% de las 126.010 mesas hubo algún tipo de enmendadura y, de nuevo, la mayoría no relacionadas con ningún candidato sino con la nivelación de la mesa. Solo en 218 hubo reconteo de votos de consultas, correspondiente al 0,17% de las mesas.
Desde distintos sectores políticos han usado los tachones en los E-14 para hablar de robo, fraude o sabotaje (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7). Esto se alinea con una narrativa de fraude electoral que ha sido promovida desde hace meses contra las autoridades electorales.
En 1.131 E–14 revisados por La Silla los tachones no se concentran en ningún candidato de las consultas
El Detector revisó los formularios E-14 delegados de una muestra aleatoria de 1.131 mesas de todo el país: uno por cada municipio, cinco de Bogotá y cinco de los consulados. Esto ofrece una muestra significativa y aleatoria de qué tan frecuentes son los tachones, y aproximarse al comportamiento del total de mesas del país: es decir, estimar si los tachones son excepcionales o sistemáticos, y si benefician a algún candidato en particular.
La revisión se realizó en dos etapas. Primero se revisaron únicamente los E-14 de delegados: la copia que la Registraduría publica con mayor rapidez tras el cierre de las mesas. Y segundo, cuando en ese formulario se encontraba algún tachón o corrección, se revisaron las otras dos copias que los jurados están obligados a diligenciar al tiempo: el E-14 de transmisión y el de claveros. Por primera vez, las tres copias de estas actas se publicaron en la página de la Registraduría.
Es decir, de las 1.131 mesas examinadas, en 1.031 (donde no hubo tachones) la revisión se limitó a esa primera copia. En las 100 restantes, donde sí hubo tachones, se contrastaron las tres versiones del acta.
En 100 mesas (8,8%) de las 1.131 revisadas se encontró algún tachón o enmendadura en el formulario de delegados. En el acta de transmisión, los errores cayeron: de 100 encontrados en delegados, 48 tenían un tachón. Y en el de claveros, el que se revisa en el escrutinio final y el único con validez jurídica, finalmente hubo 43 tachones.
En 18 de esos 43 casos (el 41%), los jurados dejaron constancia del error, que fueron de tres tipos. El error más común fue escribir mal el número total de votantes: los jurados anotaban los votos de la consulta y luego lo corregían cuando caían en cuenta de que se pedía diligenciar el total de personas que votaron en la mesa.
El segundo tipo fue una suma mal hecha durante el conteo, que los jurados detectaron y corrigieron al verificar los números. El tercero ocurrió cuando algunos tarjetones estaban en la urna equivocada: al recuperarlos y reasignarlos, hubo que corregir el total de votos de un candidato y, con eso, el total general de la mesa.
Ahora, los tachones no fueron mayoritariamente en Paloma Valencia ni en ningún otro candidato.
La mayoría de los tachones estuvieron en la casilla de nivelación de mesa, donde hay tres campos: el total de votantes, el total de votos en la urna y el total de votos incinerados (si los hay). En ese espacio hubo 51 de las 112 correcciones. En segundo lugar, con 20 casos, aparecieron enmendaduras en la casilla de votos para Paloma Valencia. En tercer lugar estuvieron los votos nulos o no marcados, con 14 casos.
La distribución de los tachones por candidato también siguió un patrón conocido. Valencia fue la candidata con más correcciones, pero también la más votada (3,2 millones de votos, un 45% de todos los votos a consultas).
Esa misma relación —más votos, más errores— la documentó El Detector en las elecciones para la Alcaldía de Bogotá en 2023, cuando encontró que los tachones en los formularios de esa ciudad se concentraban en Galán, Bolívar y Oviedo, exactamente los tres candidatos más votados.
De hecho, los siguientes dos candidatos con más errores fueron Juan Daniel Oviedo y Claudia López, con 5 tachones cada uno. Oviedo estuvo detrás de Valencia y sacó 1,2 millones de votos y le siguió López, con 574 mil votos.
Los otros candidatos con tachones fueron Daniel Quintero, Leonardo Huerta y Juan Manuel Galán, con tres errores cada uno; Juan Carlos Pinzón y Aníbal Gaviria, con dos tachones cada uno, y finalmente Roy Barreras, Héctor Pineda, Lucio Torres y Mauricio Cárdenas, con un error cada uno.
Tampoco hay una concentración de casos en alguna región. De los 34 territorios revisados (32 departamentos, Bogotá y consulados) en 26 se encontró algún tachón.
Para verificar que los tachones no corresponden a “votos adicionales” o manipulaciones, La Silla revisó si el total de votos consignado coincidía al sumar los de los candidatos. En 93 mesas de las 100 con tachones los votos coinciden. En las siete restantes no. En todos los casos, sin embargo, los formularios E-24 —que consolidan los resultados por mesas en el escrutinio— sí reflejaron las cifras correctas para cada candidato.
Los escrutinios confirman el patrón: la mayoría de tachones no son a favor de ningún candidato de las consultas
Una vez finaliza el preconteo de los votos, realizado por los jurados de cada mesa, el material electoral pasa a las comisiones escrutadoras.
Los escrutinios, a cargo de jueces y notarios, registradores y delegados del Consejo Nacional Electoral (CNE) son hechos en presencia de testigos electorales, misiones de observación, abogados y los mismos candidatos.
Como ha contado La Silla tiene cuatro niveles: zonal, municipal, departamental y nacional, y es el que tiene validez legal.
Las comisiones escrutadoras revisan el E-14 claveros, contrastan documentos, y pueden ordenar recuentos de votos si hay tachaduras, reclamaciones o inconsistencias. Los resultados son consignados por cada comisión en el formulario E-24, el cual funciona como un cuadro detallado de la votación, discriminado por mesa, puesto y zona, según corresponda. Y en el acta E-26 se declaran los resultados parciales o finales del escrutinio, y va subiendo de nivel.
La Silla revisó las actas generales de escrutinios del 99,5% de las mesas (126.010) para las consultas, en donde entre otros datos consignan si hubo o no tachaduras en los E-14 u otros documentos. En total hubo tachaduras en 5.340 mesas, el 4,2% (consultar base aquí).
Cada comisión, si hay tachaduras, especifica en donde fue encontrada. La tendencia es consistente con la revisión manual hecha por el Detector de Mentiras. En el 72% de las mesas, es decir en más de 3.800, las tachaduras en los E-14 de las consultas estuvieron en el momento que los jurados debían consignar el total de votos de la mesa y el total de votos para las consultas.
Y antes que un candidato estuvieron las tachaduras en la consignación de los votos nulos o no marcados, o las firmas de los jurados.
De hecho, en el informe entregado por la Unión Europea sobre las elecciones del 8 de marzo, la misión de observación dejó constancia que en una cuarta parte de las mesas observadas detectaron errores en la conciliación del número de votantes y de votos.
Paloma Valencia aparece de quinta con el 2,9%, seguida de Oviedo con el 1,6% y Claudia López con el 0,9%. O sea, los tres candidatos con más tachones en sus casillas fueron los tres más votados de las consultas y sus tachones se distribuyen de manera proporcional con sus votos. Eso coincide con lo que La Silla encontró en su revisión de delegados.
Ahora, a diferencia de lo sugerido en redes sociales, un tachón no implica “fraude” o “trampa”. El 8 de marzo, los jurados de todo el país tuvieron que diligenciar más de 775 mil actas E-14. Como ha explicado la Registraduría, las tres copias de cada formulario se llenan a mano, por separado y con esfero, lo que explica la mayoría de los errores: los jurados pueden llegar a diligenciar más de 3.000 campos en una jornada electoral.
Justamente de las 5.340 mesas identificadas con algún tachón por las comisiones escrutadoras, hubo reconteo en 218 y posteriormente alguna modificación de resultados en 94. Es decir, en el 0,07% de las mesas. Y 16 adicionales fueron modificadas sin reconteo de votos.
De hecho, son más las mesas recontadas sin ninguna relación con tachones o enmendaduras. De las 120.670 sin tachones para las consultas, fueron recontadas 997 y modificadas 629, el 0,5%. De nuevo, 172 mesas fueron modificadas sin necesidad de ser recontadas.
Como le explicó la MOE a La Silla, si bien una causal frecuente para abrir la bolsa y ordenar recuentos, incluso oficiosamente, es la presencia de tachaduras o enmendaduras en las actas, no es la única.
La ley también permite reclamaciones o revisiones por errores aritméticos, solicitudes de recuento no resueltas en mesa, exceso de votantes frente al censo, diferencias significativas entre listas del mismo partido y otras irregularidades formales o sustanciales. “Por eso, cuando no hay claridad sobre la solicitud concreta que motivó la apertura de una mesa, no puede asumirse que obedeció a una sola causal, pues también pudo tratarse de una revisión oficiosa encaminada a adoptar medidas de recuento que puede justificarse en la necesidad de evidenciar la verdad electoral ante situaciones que ponen en entredicho la legalidad de las elecciones y darle garantía a todos los actores respecto al número de votos depositados en la mesa”, dijo la MOE.
De nuevo, no hubo ningún departamento con un comportamiento atípico de enmendaduras y tachones en sus actas E-14 para consultas, lo que reconfirma que además de suceder en un porcentaje pequeño del total de actas, son errores que cometen los jurados en todo el país.
Los escrutinios para Senado y Cámara tienen la misma proporción de tachones en los E-14
Distintas publicaciones han hecho el mismo ejercicio de mostrar formularios E-14 con tachones al Senado o la Cámara de Representantes para alegar fraude.
La Silla descargó los datos al 97,2% escrutado en los distintos niveles para Congreso al 19 de marzo (123.225 mesas de 126.647) y el resultado es consistente. En el 4,4% de las mesas hubo errores en los E-14 de cada corporación.
5.530 tachones para Senado y 5.466 tachones para Cámara. De nuevo las mesas recontadas y modificadas son marginales para alegar fraude frente al 100% de la votación.
Adicionalmente, como constató la MOE, ONG independiente que lleva 20 años siguiendo los procesos electorales en Colombia, a corte de 17 de marzo, la diferencia en el total de votos reportados para Senado entre el preconteo y el escrutinio fue de 37.516 votos, lo que equivale a una variación de 0,20% (a diferencia del 2022, que fue del 5,49%).
Y los dos partidos con mayor votación en estas elecciones (Pacto Histórico y Centro Democrático) son los que han presentado un mayor aumento entre preconteo y el escrutinio, con un total de 86.530 votos.
La MOE no encontró irregularidades en formularios que compartió Petro ni patrones atípicos en las votaciones
La Misión de Observación Electoral (MOE) hizo una revisión a las imágenes y formularios que compartió el presidente. En todos los casos en los que fue posible hacer el cruce (comparando los tres E-14) encontró que los datos coincidían o que las diferencias fueron corregidas en el proceso de escrutinio.
Por ejemplo, en varios de los casos que circularon en redes, los tachones o números “sobrepuestos” aparecían únicamente en una de las copias del E-14, pero no en las otras dos. Al contrastarlas, la MOE encontró que los totales de votos por candidato y por lista coincidían entre sí o con la suma de los votos desagregados.
En otros casos, donde sí hubo diferencias —como mesas en las que un formulario registraba cero votos para una lista y otro sí los incluía— esas inconsistencias fueron corregidas en el escrutinio, que es el proceso que define los resultados oficiales.
La MOE también documentó que, cuando se detectaron inconsistencias, las comisiones escrutadoras ordenaron recuentos de votos y dejaron constancia de los cambios en las actas oficiales. Es decir, los errores no solo fueron identificados sino corregidos dentro de los mecanismos previstos por el sistema electoral.
Ahora, en algunas imágenes difundidas por el presidente no es posible identificar a qué mesa corresponde. Eso difunde el tachón sin contexto e impide hacer cualquier verificación independiente.
En otro trino sin pruebas, el 14 de marzo, el presidente dijo que el 8 de marzo hubo más de 50.000 alteraciones en formularios E-14 y 3.000 mesas “a los que el software de escrutinio puso en vez de votos la palabra null”. La MOE le confirmó a La Silla que no tienen evidencia de tal nivel de alteraciones en estas actas. Tampoco corresponde a lo encontrado en esta investigación.
La ONG no encontró ningún patrón atípico con la medida de “mesas voto cero”, que son las mesas en las que un partido no obtuvo ningún voto. El indicador se usa para ver qué tan distribuido está el apoyo de un partido en el territorio: los partidos con altas votaciones suelen tener votos en casi todas las mesas, mientras los que obtienen pocos votos concentran su votación en ciertas zonas.
En 2026, según la MOE, los datos muestran el comportamiento esperado: los partidos con más votos tienen menos mesas en cero, y los de menor votación tienen más. Esto es distinto a lo que pasó en 2022, cuando algunos partidos con alta votación —como el Pacto Histórico— aparecían con un número inusualmente alto de mesas sin votos en el preconteo, lo que sí era atípico. “Esta situación, que fue corregida en los escrutinios, no se advirtió en este proceso electoral”, señaló Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político-Electoral de la MOE.
Los E-14 han sido utilizados en Colombia para hablar de fraude al menos desde 2010
En 2010 decenas de usuarios le insistieron a La Silla revisar los formularios E-14 pues los tachones comprobaban que Mockus había perdido la Presidencia debido a un fraude electoral. La Silla lo hizo con una muestra de formularios y encontró que a más votos más posibilidad de errores, es decir eran más los errores en Santos que en Mockus. Además, el porcentaje de formularios no era suficientemente significativo para concluir una alteración en los resultados.
Desde ese año tiene registros La Silla que en cada elección circulan enmendaduras en los E-14 para poner un manto de duda a los resultados electorales.
En 2018, cuando fue elegido Duque, pasó. De hecho, la campaña Petro presentó 27 reclamaciones por 1.705 mesas. El CNE comprobó que los formularios interpelados por la campaña eran los formularios E-14 delegados, disponibles en Internet. La revisión le sumó 238 votos a Petro y le restó 257 a Duque, lo que significa el 0,001% de la votación.
En 2022 se reencauchó. Y en las regionales de 2023 se intentó posicionar la misma narrativa sobre la victoria de Galán en Bogotá. La Silla hizo el mismo ejercicio de ahora y nuevamente encontró que los tachones no se concentraban solo en las casillas de ese candidato.
Sobre qué es fraude y qué no le recomendamos esta nota.
Esta nota contó con el apoyo de Juan Manuel Pinto en el proceso de extracción y procesamiento de los datos de escrutinio de la Registraduría Nacional.
La Silla Vacía es parte del International Fact-Checking Network (Ifcn), la alianza global de verificadores de datos. Como parte de la alianza, firmamos y acatamos un código de principios, que pueden conocer acá
