Malos cálculos y fuerza del Pacto ponen en aprietos hegemonía de los Char
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Los Char son el arquetipo de clan político que sabe cómo se ganan unas elecciones, pero en las de 2026 sus matemáticas fueron de principiantes. En la práctica conservaron lo que tenían hace cuatro años, cuando ya venían de capa caída. Pero la expectativa que puso el patriarca Fuad Char, de elegir cuatro senadores y cuatro representantes, fue tan alta que a la luz de los resultados el sabor es amargo.
Eso porque, si la estrategia hubiera sido mejor, con los mismos votos habrían podido sacar dos senadores propios, y no uno solo. Pero sobre todo, porque el Pacto Histórico se posicionó como la segunda fuerza electoral del departamento y los clanes del Partido Liberal aliados del gobierno (los Torres y Pulgar) también fueron grandes ganadores de las elecciones.
“La gente va a votar por cualquiera que le diga Char (al Congreso), pero las encuestas nos dicen que si hay un candidato del petrismo para presidente van a votar por ese”, le dijo César Lorduy, candidato de Cambio Radical, a La Silla días antes de las elecciones. Lo que muestran los resultados del domingo es que esa armonía, en la que no competían según la elección, empezó a romperse.
Todo esto tendrá un impacto definitivo en las elecciones de 2027, cuando el Pacto entre a disputarle la Alcaldía de Barranquilla y la Gobernación del Atlántico a la casa Char, probablemente en alianza con los clanes liberales. Incluso Armando Benedetti suena como candidato, y Petro ya podrá hacer campaña sin ninguna restricción. Por eso, será clave el resultado de la elección presidencial porque un gobierno de izquierda o de derecha puede inclinar la cancha en la mayor prueba que tendrá la hegemonía de casi dos décadas de los Char en Atlántico.
Para esta historia La Silla habló con diez personas que trabajaron en las campañas de la casa Char, casi todas en off the record para hablar de los análisis internos.
Los Char siguen siendo una fuerza poderosa en el Caribe, y su votación puede ser envidiada por la mayoría de casas políticas del país. Eligieron dos senadores (uno propio y otro aliado) y tres representantes a la Cámara. Con eso conservaron lo que tenían en 2022, cuando habían disminuido su poder en el Congreso.
El plan de 2026 era crecer. El patriarca Fuad Char anunció que sacarían más de 400 mil votos en el Atlántico, y que elegirían cuatro senadores y cuatro representantes, una apuesta ambiciosa con la que quería volver a las épocas gloriosas del 2018.
Pero los tiempos han cambiado. Esas cuentas no salieron. En Cámara aumentaron su votación de forma ligera: sacaron 327 mil votos, 18 mil más que en 2022. Esa votación les alcanzó para mantener tres representantes, y se les quemó el cuarto, el influencer Felipe Saruma.
Saruma hizo campaña apoyado por maquinarias de aliados de los Char, pero ni eso ni su influencia digital le alcanzaron. Se quemó con 44 mil votos.
El error más grave de Cambio Radical estuvo en el Senado. La apuesta de los Char allí era sacar tres senadores propios y uno aliado. El resultado: se les quemaron dos candidatos, con votaciones bajas.
Las cuentas salieron mal. Los cuatro candidatos charistas sumaron 261 mil votos, 155 mil en Atlántico. Esa votación habría alcanzado para elegir tres senadores. Es decir, se les queman dos por la ambición de llevar más de lo que realmente podían.
Los quemados son el exmagistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE), César Lorduy, y el representante saliente Gersel Pérez. Si los votos de ambos se hubieran unificado, uno habría salido electo.
“Don Fuad tenía el deseo de impulsar a César Lorduy, que puede ser muy buen parlamentario, pero mal candidato. Y uno no entiende como ingenuamente Gersel creía que podía meter esa votación tan alta”, dice una fuente del primer círculo de la casa Char.
Lo de Gersel Pérez fue muy extraño porque solo sacó 36 mil votos. Pérez era cercano al exsenador Arturo Char (en juicio por compra de votos), y decidió dar el salto al Senado. De su entorno aseguran que fue un pedido explícito de la casa Char y por otro lado aseguran que Gersel pidió dar el salto porque dijo que tenía muchos votos por fuera del Atlántico.
Lo cierto es que Fuad Char le levantó el brazo. Unas fuentes dicen que a Gersel lo engañaron los Char para sacarlo de la Cámara y abrirle espacio a figuras nuevas y de más confianza; pero otras creen que fue Gersel el que engañó a los Char. Lo cierto es que sus votos habrían podido ayudar a elegir otro senador.
Pero Gersel Pérez no fue el único error. Es la segunda vez que César Lorduy se quema en su aspiración al Senado. Lorduy es lo que varios llaman “un capricho” de Fuad Char pues es de confianza y conoce al dedillo las maniobras legislativas. Pero Lorduy tiene poco carisma y carga con la sombra de acusaciones de acoso sexual y feminicidio, que él ha negado rotundamente y tampoco hay un fallo judicial en su contra. Además, fue uno de los que Petro graduó de enemigo del gobierno porque, cuando fue presidente del CNE, le abrió una investigación a su campaña por irregularidades en la financiación. Una situación de desventaja en un departamento donde a Petro le va bien.
Los problemas en el Senado fueron tan evidentes que, mientras en Cámara aumentó la votación respecto al 2022 en Atlántico, los candidatos charistas disminuyeron la votación total en el departamento. Sacaron 155 mil votos, 12 mil menos que hace cuatro años.
Expectativas imposibles
400 mil votos era la meta con la fuerza de Álex Char en la Alcaldía de Barranquilla. Pero se quedaron a 72 mil votos de cumplirla, algo que desde antes de las elecciones, en los propios círculos del grupo vaticinaban. El fallo ha causado interrogantes internos al control y cálculo que tienen los Char de su propia estructura.
“Hay que sentarse a hacer una revisión real de la estructura. Eso no se hizo porque allí hay unos manejos con egos que creen que simplemente dan una orden y ya. Esa sumisión política ya desapareció”, dice un político de Cambio Radical.
Los 400 mil votos se iban a dividir así. El exconcejal Estefanel Gutiérrez era el candidato a Cámara del sector del alcalde Álex Char, que tenía los votos “del edificio”, como le dicen los charistas a los votos de la Alcaldía. Por eso su votación fue la más alta: 96 mil votos, el 77% de ellos los sacó en Barranquilla.
El exdiputado Welfran Mendoza era el candidato de Arturo Char, que concentró su votación en los pueblos del Atlántico donde comanda el grupo Arturo. De sus 80 mil votos, el 71% los sacó por fuera de Barranquilla.
El tercero era el exconcejal Samir Radi, más cercano a Fuad Char, que tenía el apoyo de estructuras políticas aliadas del charismo, pero con independencia. De los electos, Radi fue la votación más baja con 57 mil votos. Eso muestra que estructuras aliadas no están tan fuertes o no se comprometieron de lleno.
Pero hubo carencias en otros frentes para no llegar a la meta. En Barranquilla se infló demasiado la votación que podían sacar de la maquinaria de la Alcaldía. Hubo un movimiento más fuerte del usual para lograr el objetivo. En medio de la campaña la Alcaldía sacó a los funcionarios con perfiles políticos para que apoyaran candidatos. El hijo del alcalde, Alejo Char, hizo campaña de frente con los aspirantes. Y como reveló La Contratopedia Caribe hubo una presión grande a contratistas que incluía planillar a más eventuales votantes de lo normal y llamadas para verificar que los que estaban en la lista sí iban a cumplir.
Sí lograron un crecimiento de 37 mil votos en Barranquilla, pero aún así no alcanzó. “Quieren exprimirle más votos al edificio de los que puede dar. Se meten una marihuana de que tienen más votos”, dice una credencial de Cambio Radical.
El problema más grande estuvo en los municipios, donde los Char perdieron el control de las alcaldías del área metropolitana hace años. Allí su votación disminuyó 19 mil votos respecto al 2022. Eso se explica porque muchos de sus aliados han migrado a las estructuras de Pulgar y los Torres. Además, le han dado poco juego burocrático a los aliados que conservan.
“No le dan atención a los dirigentes en el tiempo que es, y muchos se fueron con los liberales”, dice un político del partido. “Uno va a esas reuniones, y ellos sacan las cuentas con unos votos. Pero uno sale de la reunión y dice ‘fulanito está molesto, no va a colocar los votos’”, dice otro político charista. “Tras que la gente de los pueblos está aburrida porque no le dan burocracia, tampoco quieren mandar plata”, remata.
El factor Petro en Atlántico
Un ingrediente que tampoco estaba en las cuentas fue el Pacto Histórico. En Cámara, el partido de Petro sacó 269 mil votos, 126 mil votos más que en 2022. Con eso pasaron de uno a dos representantes, y están peleando el tercero en el escrutinio.
En Senado llegaron a 285 mil votos, convirtiéndose en el partido más votado del departamento, desplazando a Cambio Radical. Las cuentas causan más alerta para el charismo porque el segundo lugar lo ocupó el Partido Liberal con los clanes aliados del gobierno.
“Hubo un voto de opinión en el departamento. La logística de los partidos tradicionales terminó al servicio del Pacto”, dijo una credencial de Cambio Radical sobre cómo muchos “amarrados” terminaron siendo del Pacto. Lo aseguran otras cuatro fuentes del partido. “Convéncete de que es así. La gente pasa por el comando, le hacen la pedagogía y se va para el puesto de votación. Regresan con el certificado, pero los votos en la mesa no cuadran”, dice un político activo en las campañas.
Por eso al interior del partido también valoran que lograron mantenerse pese a no haber tenido juego con el gobierno Petro y hacerle una oposición frontal. “Supimos mantener las credenciales. No frente a un dragón de tres cabezas, sino de mil cabezas”, dice un político charista.
“El balance es positivo. Tener cinco congresistas que representarán al Atlántico de manera positiva, como equipo. La gente sigue confiando en el modelo de gobierno de Barranquilla a pesar de que hay un gobierno nacional que no confluye con nosotros”, dice el representante electo Samir Radi.
Con los cambios en el mapa de poder las elecciones del 2027 en el Atlántico pintan calientes. El resultado de las elecciones presidenciales serán decisivos y la paradoja barranquillera en la que en el que el petrocharismo funcionaba en armonía se está quebrando.
