Colfuturo y Petro: ampliar acceso sin satanizar la sociedad civil
Esta columna fue escrita por el profesor Pablo Sanabria, de la Universidad Eafit.
La arremetida del gobierno de Gustavo Petro contra Colfuturo tiene, al menos, dos caras si se analiza con una mirada de gestión y políticas públicas. Por un lado, hay un elemento valioso y relevante. La necesidad de reconocer desbalances históricos en la asignación de bienes y recursos públicos y de corregirlos para beneficiar a grupos tradicionalmente excluidos. Esa preocupación es consistente con una agenda de reducción de desigualdad del gobierno Petro, al menos en el papel aunque poco en la ejecución. Pero, por otro lado, la estrategia escogida resulta innecesaria y problemática. La satanización del rol de la sociedad civil y del sector privado en políticas públicas deja dudas razonables sobre si el objetivo real es ampliar capacidades estatales o, más bien, abrir espacio al clientelismo y al populismo en la asignación de recursos, debilitando criterios de mérito y calidad académica. Esto es particularmente delicado en el caso de Colfuturo. A ello se suman varias imprecisiones de muchas personas en las redes sociales, y en los mensajes del presidente Gustavo Petro y de la ministra Yesenia Olaya, que se han replicado acríticamente en redes y que conviene aclarar con cuidado.
Primero. Colfuturo no es una organización del sector financiero, no es una entidad privada con fines de lucro ni la caja menor de nadie. Es un emprendimiento social. Una fundación sin ánimo de lucro cuya misión es facilitar la formación de colombianos en el exterior con base en criterios de meritocracia y calidad académica, orientando a sus beneficiarios hacia universidades de alto nivel internacional. Este punto no es menor. Las universidades que dominan los rankings globales, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, tienen estándares de admisión extremadamente exigentes que operan como filtros muy fuertes de selección académica. Esto es determinante de que, en muchos casos, muchas personas no reunan los requisitos para ser admitidos en dichos programas y por ende no pueden acceder a financiaciones de diverso tipo basadas en excelencia académica como Colfuturo.
Segundo. Colfuturo no es un programa de acceso masivo a la educación superior ni un instrumento clásico de política social. Es un mecanismo selectivo de financiación de estudios de posgrado en el exterior y es selectivo porque los recursos de un país como Colombia para dichos temas, y en general para ciencia y tecnología son escasos. Por otro lado, por su diseño, su........





















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