¿Una democracia más resiliente de lo que creemos?
Por: Christoph Sponsel*
Las elecciones y las transiciones del poder no son solo el mecanismo mediante el cual una sociedad elige a sus gobernantes y representantes y estos asumen sus funciones. También son momentos clave en los que se hace visible el estado de la democracia misma. La seguridad de los candidatos, el conteo de votos, la aceptación de los resultados y la transición del poder ofrecen indicios importantes sobre hasta qué punto una sociedad mantiene vivas las normas democráticas.
Este balance resulta especialmente relevante en un entorno en el que un gobierno saliente no quiso reconocer el resultado electoral, el gobierno entrante amenazó con extraditar a su predecesor y las campañas electorales se caracterizaron por la violencia. Todos estos hechos podrían interpretarse como síntomas de un retroceso democrático.
Conviene empezar por el contexto global. El instituto sueco V-Dem, que pertenece a la Universidad de Gotemburgo y evalúa el estado de la democracia en el mundo, publicó en marzo su informe anual, en el que documenta que prácticamente todas las dimensiones de la democracia evaluadas a nivel global han registrado deterioros significativos en la última década. Nunca antes tantas sociedades habían vivido procesos simultáneos de autocratización. Hoy, el 41 % de la población mundial vive en países donde la democracia está en retroceso. Para el ciudadano promedio del mundo, la democracia global se encuentra hoy en niveles comparables a los de 1978.
El caso más emblemático es el de Estados Unidos. Bajo la presidencia de Donald Trump, la calidad de la democracia estadounidense retrocedió hasta niveles similares a los de 1965, en pleno auge de las luchas por los derechos civiles.
En ese panorama internacional, Colombia, hasta........
