En duda la independencia de revista Gaceta tras resolución de MinCultura
La revista Gaceta, reeditada nuevamente desde 2024 bajo la dirección del Ministero de Cultura, fue un salvavidas para el periodismo cultural colombiano reciente, casi desierto de alternativas.
La calidad de la revista en su primer año fue reconocida en 2025, cuando se llevó tres premios de periodismo Simón Bolívar en las categorías de crónica y entrevista de texto. Hasta ahí pareció reivindicado el proyecto, pero justo a finales del año pasado, tras la ceremonia de los premios, una resolución del Ministero de Cultura cambió la gobernanza de Gaceta. La decisión provocó la salida de su editor y ha levantado sospechas sobre si está comprometida la independencia del proyecto.
El Ministerio respondió a La Silla Vacía defendiendo que la resolución “no implica que la revista desaparecerá ni que perderá su identidad editorial”. El experimentado editor Mario Jursisch llevará las riendas del proyecto en esta nueva etapa.
Gaceta, el periodismo cultural que levantó cabeza desde el Estado
La resurección de la revista Gaceta fue recibida con entusiasmo por los interesados en el periodismo cultural, pues llegó a ocupar un lugar que había quedado vacío cuando, en 2020, se conoció el fin de la revista Arcadia y de su equipo editorial. Esto, luego de que la Semana de Gilinksi considerara desinvertir en ese proyecto con miras a una reestructuración de la revista con el ideal de formar el “Fox News colombiano”.
El proyecto de revivir Gaceta tuvo el sello del ministro de Cultura, Juan David Correa, quien antes había sido editor de Arcadia entre 2005 y 2009. Se trataba de darle vida nueva a una revista con un peso cultural de décadas. Inicialmente, la publicación estuvo a cargo de Colcultura, entre 1976 y 1984, y fue fundada por el poeta y crítico cultural Juan Gustavo Cobo Borda cuando fue asesor de Gloria Zea en esa organización. En sus páginas escribieron plumas como Alba Lucía Angel, Hernando Téllez, Ángel Rama y Ernesto Volkening.
Desde el comienzo, Gaceta tenía una apuesta diferente a otros medos públicos durante el gobierno Petro que han sido usados como vehículos de propaganda oficial, como el periodico VIDA de presidencia o la RTVC bajo la dirección de Hollman Morris.
Así, una de las preguntas transversales al proyecto de la revista es si esta podría mantenerse independiente de las agendas e intereses del gobierno Petro, especialmente ante los antecedentes de presiones de gobierno previos para que no salieran ciertas publicaciones. Como el incidente en 2019, cuando el MinCultura presionó para que no saliera un número de Arcadia que criticaba la idea de economía naranja de Duque.
“Cuando llegué, abrí una discusión sobre si el Estado debía o no editar. Es una discusión vieja, pero lo cierto es que por mucho tiempo sí lo hizo, como cuando produjo las primeras ediciones de Gaceta o la colección Biblioteca Popular de Literatura Colombiana. Esa fue mi apuesta, siempre con la idea de proteger su independencia, incluso para hacer crítica y periodismo cultural independiente dentro del propio Estado”, le dijo a La Silla Vacía el exministro de la cartera, Juan David Correa.
Con esa idea en mente, el ministro Correa se salió de las decisiones editoriales del proyecto y las delegó en personas que no trabajaran en el Ministerio de Cultura. Primero tuvo como editor al escritor colombiano Hugo Chaparro Valderrana, que duró poco, y luego a Daniel Montoya, quien dejó claro desde entonces el horizonte de la publicación: “En ningún caso se trata de una revista de propaganda o divulgación de los quehaceres del Ministerio. Lo que busca es proponer un espacio de diálogo”, dijo cuando llegó al cargo en 2024.
También se creó un comité editorial, en el que estuvieron plumas no asociadas al Ministerio como Martha Ruíz, Lucas Ospina, Mauricio Builes, Alma Guillermo Prieto y Pedro Adrián Zuluaga, que se reunía una vez al mes para definir la línea editorial de la revista impresa.
Así arrancó una publicación al tiempo impresa y digital con fotografía, ensayos, ficciones y crónicas firmadas por nombres conocidos de la literatura nacional e internacional. Firmaron nombres como Juan Cardenas, Juan Villoro, Patricia Nieto, Sandro Romero, Laura Ortiz, así como una camada de cientos de periodistas jóvenes. Los números se han enmarcado en temas grandes por cada revista.
El primero se enfocó en la selva, pero le han seguido otros números sobre televisión, sexo, drogas y alimentos, para un total de nueve ediciones impresas, y muchos otros artículos y contenidos que sostienen la versión digital. Los números salieron con un presupuesto de inversión que, para 2025, fue de $800 millones de pesos.
Pero justo en medio de sus éxitos, vino el cambio en el tema sensible de la gobernanza de un medio de comunicación que es financiado por el gobierno.
La resolución de la discordia
A finales del año pasado, el Ministerio de Cultura emitió una resolución, mientras el editor Daniel Montoya estaba ausente, que cambia la arquitectura decisoria alrededor de la revista Gaceta. Algunos interpretaron el cambio como un ataque al proyecto independiente de la revista.
Lucas Ospina, escritor en Gaceta y columnista de la Silla Vacía, dijo recientemente que la resolución, en la práctica, desolvía Gaceta al eliminar su comité y subordinar la línea editorial de la revista a la ordenanza de la Oficina de Comunicaciones, un área encargada de “posicionar la imagen del gobierno”.
Y otra hábil confusión: la Resolución 0745 de @mincultura disuelve @gacetarevista, es desleal con su director (que renuncia), elimina su comité y subordina línea editorial a la ordenanza de la Oficina de Comunicaciones, área encargada de 'posicionar la imagen del gobierno'. pic.twitter.com/Jg20MjNdJN— Lucas Ospina (@LuisaPoncas) March 5, 2026
Y otra hábil confusión: la Resolución 0745 de @mincultura disuelve @gacetarevista, es desleal con su director (que renuncia), elimina su comité y subordina línea editorial a la ordenanza de la Oficina de Comunicaciones, área encargada de 'posicionar la imagen del gobierno'. pic.twitter.com/Jg20MjNdJN
El decreto también provocó la salida de Daniel Montoya, el anterior editor de la revista, quien estuvo liderando el proyecto desde agosto de 2024 y quién estuvo a cargo de la coordinación de los nueve números impresos iniciales.
La Silla Vacía preguntó al Ministero de Cultura por el sentido de la resolución. Respondieron que lo que hace es fusionar el Grupo Interno de trabajo de Gaceta y el grupo interno de trabajo de MICASa, que es una especie de sello editorial propio dentro del ministerio.
Antes del decreto, la Oficina de Comunicaciones del Ministerio tenía tres patas: una enfocada en hacer divulgación de la gestión del ministerio, la revista Gaceta y el proyecto editorial MICASa. Lo que hace la resolución es fusionar dos de esas patas.
El Ministerio justifica la decisión diciendo que, como ambos grupos realizaban actividades relacionadas con contenidos editoriales, la unificación “permitiría optimizar la organización del trabajo, evitar duplicidad y fortalecer la gestión editorial institucional”. Señalan que antes cada grupo debía adelantar de manera separada la asignación presupuestal, la elaboración de convenios y resoluciones, así como el seguimiento a la ejecución de esos procesos, por lo que es coherente que lo hagan de manera unificada.
En lo editorial, el Ministerio dice que la revista Gaceta y el sello editorial MICASa requerían perfiles profesionales equivalentes, por lo que era mejor gestionar la contratación de manera unificada, bajo una misma estructura.
Ante las críticas que sugieren que ese cambio podría limitar la independencia editorial que hasta ahora ha tenido Gaceta, el Ministerio responde que, en cualquier caso, Gaceta “siempre ha hecho parte de la estructura institucional y ha respondido a la misionalidad de la entidad, sin que ello haya impedido el desarrollo de un enfoque crítico y cultural en sus contenidos”.
Dicen que la modificación “no implica que la revista desaparecerá ni que perderá su identidad editorial” y afirman que no han realizado modificaciones presupuesales específicas destinadas a la producción de Gaceta.
El editor Daniel Montoya, que renunció tras la resolución, dice que en los meses anteriores a esta decisión ya había tenido tensiones con la Oficina Asesora de Comunicaciones y los viceministerios alrededor de lo que se publicaba en Gaceta. “Hubo cuestionamientos sobre si se debía publicar esto o aquello. No me parece algo extraordinario que existan estas tensiones, pero sí eran conversaciones que se tenían desde adentro”.
En su visión, la resolución sí supone cambios para el proyecto de Gaceta. “Antes, yo podía disponer del presupuesto independientemente. Ahora esa decisión ya no queda en poder del editor. Materialmente hace que el que dirige Gaceta no tenga poder de decidir autónomamente quién escribe. También es un cambio simbólico, porque Gaceta no es un medio editorial del Ministerio, es un medio público”, dice.
Al tiempo, se ha dado cambios en la supervisión editorial del proyecto. Desde comienzos del año, el Consejo Editorial ahora es ocupado por personas del ministerio. Está la ministra Yannai Kadamani, dos viceministros, el jefe de comunicaciones y tres asesores más, junto con el director editorial y otros dos asesores de comunicaciones del ministerio.
En todo caso, el anuncio de la llegada como editor de Mario Jursich—el periodista colombiano que fue director y fundador de la revista cultural El Malpensante durante varios años–, es una señal de que habrá una voz de peso que no se plegaría tan fácilmente a una imposición de contenidos.
Sobre los cambios recientes, el exministro Juan David Correa dice: “Mi intención original era que la revista no dependiera de comunicaciones. No quería que hubiera una ingerencia. Entiendo los cambios recientes y también las críticas, me parece bien que la gente se exprese y defienda la revista. Espero que continúe el proyecto mientras tenga independencia y criterio”, dice.
La Silla pudo saber que las próximas ediciones ya no tendrán una sombrilla temática para cada número, pero sí especiales, como un homenaje a Delia Zapata Olivella y a Rafael Escalona. Será en sus futuros contenidos impresos, que llegarían en abril –y en su plataforma web– donde el proyecto tendrá que demostrar que los cambios reglamentarios no afectaron la calidad e independencia que ha tenido hasta ahora.
